Victoria de Milei: ¿Paz o más quilombo? El Gabinete sigue en vilo y el kirchnerismo vuelve a la carga
La Casa Rosada es un hervidero a pesar del triunfo. Los cambios se demoran, las pujas internas no ceden y la oposición, en especial el kirchnerismo, aprovecha para reorganizarse y volver al ataque.
El reciente triunfo de Javier Milei, con más de 9 millones de votos, no alcanzó para calmar las aguas en la Casa Rosada. Lejos de traer paz, la victoria del 40,6% de La Libertad Avanza parece haber demorado las urgencias económicas, pero encendió aún más las internas y la tensión dentro del Gabinete, que esperaba una reestructuración de decisiones.El Presidente, en el escenario, intentó mostrar unidad al presentar a Karina Milei y Santiago Caputo como "dos colosos", buscando cerrar la disputa que los enfrenta a la familia Menem. Sin embargo, en el entorno de los Menem se sintió un alivio, una especie de revancha por su estrategia electoral que había sido muy cuestionada. La hermana del Presidente, junto a él, quedó como una de las grandes ganadoras de la elección.Se esperaba que el resultado electoral impulsara cambios inmediatos en el Gabinete y en el sistema de mandos. El propio Milei había sugerido que Santiago Caputo tendría un "rol central", lo que desató una feroz pelea por el control ministerial. Sin embargo, el Presidente ahora plantea demorar las modificaciones hasta el recambio parlamentario. Mientras tanto, Guillermo Francos ve su puesto en la cuerda floja y Luis "Toto" Caputo, el ministro de Economía, sigue sumando influencia.La demora en la reestructuración también frena la construcción de acuerdos políticos para las reformas que el Gobierno quiere impulsar en el Congreso. Nadie sabe quién será el interlocutor principal para estas negociaciones. Los 64 diputados y 13 senadores que consiguió LLA sorprendieron a muchos, descolocando a figuras como Juan Schiaretti en Córdoba o Maximiliano Pullaro en Santa Fe, quienes vieron cómo candidatos desconocidos pero leales a Milei se impusieron.En la vereda de enfrente, el kirchnerismo también se dio un palo importante. La fenomenal remontada de LLA en la Provincia de Buenos Aires fue un golpe inesperado. En La Plata, se cancelaron los festejos que tenían preparados, y Sergio Massa, Máximo Kirchner y Axel Kicillof se encerraron a solas. Finalmente, solo Kicillof habló, defendiendo su estrategia de desdoblamiento, aunque Cristina Kirchner ya había criticado que fue un error.La expresidenta siguió todo desde su departamento y confirmó sus presagios: el desdoblamiento, según ella, sirvió para aglutinar el antiperonismo detrás de Milei. En los municipios del Gran Buenos Aires, el peronismo sacó menos votos que en elecciones anteriores. La relación entre Cristina y Kicillof, que ya estaba desgastada, difícilmente se recomponga. La interna peronista, lejos de apaciguarse, quedó picando.Por el lado del PRO, la victoria inesperada de Patricia Bullrich en Capital Federal la posiciona para 2027, lo que no cayó bien ni a Jorge Macri ni a Mauricio Macri, quienes ven en ella una amenaza. Diego Santilli, por su parte, mejoró su posición para la gobernación bonaerense. Dirigentes como Santilli, Cristian Ritondo y Guillermo Montenegro, que ya se habían acercado a LLA, se contuvieron de dedicarle el triunfo a la cúpula partidaria del PRO, con quienes mantienen un pase de facturas desde hace tiempo.Así, el panorama político post-elecciones legislativas muestra un Gobierno con aire, pero con un quilombo interno que no cede, y una oposición en plena reconfiguración. El resultado no solo movió el tablero del Congreso, sino que también redefinió las candidaturas y las alianzas de cara a los próximos años. El Presidente tiene por delante el desafío de ordenar su propia casa antes de poder avanzar con las grandes reformas.