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Yiddish en Alemania

El Yiddish resucita en Alemania: la lengua que el nazismo quiso borrar, hoy celebra la vida

Donde el odio nazi intentó silenciarlo, el yiddish renace con fuerza. Un festival en Weimar mostró que la cultura judía sigue viva y fuerte, a pesar de los que buscan dividir.

El Yiddish resucita en Alemania: la lengua que el nazismo quiso borrar, hoy celebra la vidaCrédito: Infobae

Parece mentira, pero la lengua yiddish, esa que el nazismo quiso borrar del mapa junto a sus hablantes, está resurgiendo con una fuerza tremenda en Alemania. Es como una revancha cultural, un grito de "acá estamos" en el mismo lugar donde se vivió el horror del Holocausto.
Hace poco, miles de personas se juntaron en Weimar para un festival que fue una fiesta total. Hubo de todo: talleres, shows de cabaret, hasta acrobacias que te dejaban con la boca abierta. La música iba desde el klezmer tradicional, con ese violín y acordeón que te transportan, hasta un rock yiddish psicodélico que te volaba la cabeza. Y ojo, que Weimar es hoy por hoy un bastión del partido de ultraderecha AfD, antiinmigración. Pero ni eso pudo parar la celebración.
Gente de todos lados –desde Estados Unidos hasta Australia– llegó para sumarse. El director artístico, Alan Bern, no se guardó nada y en un concierto en la plaza principal, donde antes se festejaba el fascismo, le dijo a la gente: "¡Aquí estamos y, hasta ahora, ellos no estaban aquí!". Un aplauso cerrado que fue un verdadero golazo contra el olvido.
Antes de la Segunda Guerra Mundial, el yiddish lo hablaban más de diez millones de personas. El Holocausto se llevó a muchísimos, claro, pero la lengua siguió viva. Después, la cosa se complicó: la asimilación en lugares como la Unión Soviética o Estados Unidos, y el hebreo como oficial en Israel, hicieron que cada vez menos gente lo usara. Hoy, se calcula que entre 500 mil y un millón lo hablan a diario, sobre todo en comunidades judías ultraortodoxas. La UNESCO lo tiene como "en peligro de extinción" en varios países, incluyendo Alemania.
Algunas palabras yiddish son tan expresivas que hasta se colaron en el inglés, como "klutz" para un torpe, "schlep" si tenés que acarrear algo pesado, o "chutzpah" para alguien con mucho descaro. Nació hace unos mil años del alemán y por eso, como dicen los que saben, si hablás alemán, el yiddish es bastante fácil de entender.
Berlín, que a principios del siglo XX ya era un imán para artistas y escritores yiddish, hoy vuelve a ser un centro clave. Hay exposiciones de arte de vanguardia, noches de micrófono abierto y fiestas donde se baila al ritmo yiddish. El poeta Jake Schneider, que está metido en esta movida, aclara que no se trata de vivir de la nostalgia. Para ellos, el yiddish es una herramienta para hablar de la identidad judía y la política de hoy.
Y para demostrar que no es solo cosa del pasado, el músico Daniel Kahn en Weimar se animó a tocar un tema sensible: los ataques del 7 de octubre y la respuesta en Gaza. Cantó versos que decían "Sus muertes no resucitarán a los muertos" y "Su hambre no es nuestro pan", dejando claro que el yiddish, con toda su historia, sirve también para enfrentar lo que pasa hoy y pensar en el futuro.

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