Elecciones: El oficialismo dio el batacazo y "pintó de violeta" el mapa electoral, contra todos los pronósticos
Con una participación baja y en medio de una crisis, el Gobierno logró una victoria inesperada, superando ampliamente las expectativas y ganando en distritos clave de todo el país.
Cuando todo parecía indicar que no habría un ganador claro y que la pelea sería por ver quién contaba mejor la historia, el resultado dejó a todos con la boca abierta, tanto al propio Gobierno como a la oposición. El Presidente, que había bajado sus expectativas de "arrasar" y solo buscaba asegurar un tercio en Diputados para frenar embates opositores, terminó viendo un mapa "pintado de violeta" que parecía impensable después de la derrota en Buenos Aires, los escándalos de corrupción y las turbulencias económicas.
Este resultado es sorprendente no solo porque el Gobierno enfrentaba estas elecciones muy debilitado por una doble crisis (política y económica), sino porque las elecciones de medio término suelen ser un obstáculo para los oficialismos. En tres de las últimas cuatro (2009, 2013 y 2021) el partido de turno perdió, lo que hace este triunfo aún más significativo para los libertarios.
El Gobierno, que se imaginaba una paridad a nivel nacional con el peronismo y aspiraba a un techo de 35 puntos, no solo superó los 40 puntos en el total de votos a nivel nacional, sacándole casi 10 puntos de ventaja al peronismo, sino que también ganó en distritos clave. De proyectar triunfos en apenas 5 provincias, pasó a imponerse en 16 de las 24, con victorias resonantes en Córdoba y Santa Fe, y un ajustado pero increíble triunfo en Buenos Aires, donde hace solo 50 días había caído por 14 puntos.
Entre las primeras hipótesis para explicar este fenómeno, se cree que el ausentismo jugó a favor del oficialismo, con muchos desencantados o cansados por la situación económica que no encuentran otra opción o no quieren castigar al Presidente. También se piensa que el oficialismo logró movilizar un "voto duro" que antes no había ido a las urnas, activado por el miedo al pasado y la idea de que un mal resultado dejaría al Gobierno en una situación muy frágil.
Además, en una campaña muy polarizada y negativa, donde ambas fuerzas principales apelaron al miedo, parece que el temor a volver al pasado pesó más que el miedo a un Gobierno al que todavía se le da un crédito para el futuro. Finalmente, la estrategia de polarización funcionó, sobre todo en provincias clave como Córdoba y Santa Fe, permitiendo concentrar el voto anti-kirchnerista o anti-peronista.
Más allá de estas interpretaciones y de un desempeño electoral tan fuerte como inesperado, la atención ahora se centrará en lo que pase en los próximos días y cómo reaccione el Presidente. Se sabe que desde Washington y Wall Street le pidieron a Milei que busque consensos para asegurar la gobernabilidad y avanzar en reformas estructurales. Aun con este resultado, que le permite superar el tercio necesario en Diputados, el oficialismo nacional estará lejos de tener la iniciativa propia en el Congreso, especialmente en el Senado.
Frente a este panorama, surge un gran interrogante: ¿seguirá Milei la recomendación de su "amigo americano" de ampliar su espacio o se envalentonará con este resultado que podría interpretar como un plebiscito? ¿Serán los cambios que el Gobierno viene anunciando significativos o solo cosméticos? ¿Macri seguirá siendo tan necesario como parecía la semana pasada? Todas estas incógnitas empezarán a despejarse a partir de esta noche.