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El tango que Gardel dudó

"Mano a mano": La historia del tango que Gardel dudó que un pibe de 24 años pudiera escribir

Celedonio Flores, un joven poeta con un manejo zarpado del lunfardo, le presentó su obra maestra a Carlos Gardel. El Zorzal Criollo, con su picardía, desconfió que fuera de él por la experiencia que transmitía.

"Mano a mano": La historia del tango que Gardel dudó que un pibe de 24 años pudiera escribirCrédito: Infobae

Es que Celedonio apenas tenía 24 años. ¿Cómo un pibe tan joven podía haber vivido tanto para escribir sobre el desconsuelo de un hombre que vio a su amada irse con otro con más plata? Gardel, con su sonrisa de lado, lo miró fijo y le soltó: "Pibe, esta letra no la escribiste vos. La escribió tu padre o tu tío...".

Flores ya venía haciendo la suya, escribiendo en el diario Última Hora y hasta había captado la atención de Gardel y José Razzano con su poema "Por la Pinta", que luego se convirtió en el inolvidable tango "Margot". Pero si la historia de esa joven que se pierde para salir de la pobreza ya era fuerte, lo de "Mano a mano" era otra cosa, algo que parecía salido de una vida mucho más larga y sufrida.

La letra no se guardó nada: hablaba de la "percanta" (la mina linda del barrio, pero también la que se entrega por interés) y del "otario" (el tonto que cae fácil). Describía cómo la mujer se había vuelto una "bacana" gracias a los "morlacos" de otro, mientras el que la amaba quedaba "rechifla’o" de tristeza, o sea, irritable e incómodo por la bronca.

Celedonio, prolijo, le entregó el texto a máquina a Gardel en la misma sala de grabación donde lo habían citado por "Margot". El cantor, sorprendido por ese muchacho menudo que aparentaba menos edad de la que tenía, siguió desconfiando. Pero sabía que tenía una joya entre las manos y se la pasó a Razzano. "Le vamos a poner música enseguida, pibe", le dijo Carlitos a Flores, guiñándole un ojo, y la grabó por primera vez en 1923.

El final de la canción es un golazo de despecho y resignación: "Nada debo agradecerte, Mano a mano hemos quedado. No me importa lo que has hecho, lo que hacés ni lo que harás...". Gardel grabaría más de veinte temas de Celedonio, pero dejó pasar "Corrientes y Esmeralda" porque mencionaba "la pinta de Carlos Gardel", ¡qué grande!

Después de la muerte de Gardel en 1935, el tango se dio un palo en 1943. Un gobierno militar, con la excusa de darle prestigio al género, se puso las pilas para eliminar el lunfardo. Así, "Mano a mano" terminó con una versión lavada y sin alma, aprobada para la radio, que no tenía nada que ver con la original: "Te recuerdo en mi tristeza y al final veo que has sido, en mi existencia azarosa más que una buena mujer...", decía esa cosa sin fuerza.

Por suerte, Celedonio murió en 1947 y, con el tiempo, la letra original volvió a brillar. Esa que nos hablaba del "remanye" (conocer bien una situación) y del "gavión" (el proxeneta), y de tantos otros términos que solo los tangueros de ley podían descifrar. ¡Menos mal que el lunfardo volvió a su lugar, donde siempre debió estar!.

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