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Animal en Netflix

Animal: La serie que te hace ruido en la cabeza, ¿humanizamos a las mascotas y nos olvidamos de la gente?

Un veterinario de campo se choca de frente con el mundo zarpado de las pet shops de lujo. ¿Estamos gastando fortunas en nuestros bichos mientras nos olvidamos de lo importante?

Animal: La serie que te hace ruido en la cabeza, ¿humanizamos a las mascotas y nos olvidamos de la gente?Crédito: Infobae

La historia nos trae a Antón, un veterinario de Galicia que la está remando. En el campo, la cosa no da para más, los clientes le pagan con huevos y la plata no alcanza. ¿La solución? Su sobrina le ofrece laburo en una "boutique" para mascotas, una tal Kawanda. Imaginate el quilombo: pasar de atender vacas y chanchos a venderle almohadones de 300 euros a un perro. ¡El choque de mundos es manso!

La serie no se guarda nada y le tira con munición gruesa al capitalismo más berreta, ese de la compra online y los chiches carísimos para mascotas. Antón no lo puede creer: "¡300 euros un desfogador para el perro, el cojín de toda la vida cojín!, ¿puedes creer?" Es que, mientras gastamos fortunas en nuestros bichos, los convertimos casi en personas. Y ahí es donde entra la reflexión más profunda.

Como bien dice el escritor Horacio Gris, esta manía de humanizar a los animales a veces es la otra cara de la moneda: nos deshumanizamos entre nosotros, nos volvemos menos piadosos con el prójimo. Y en esa búsqueda de compañía en nuestras mascotas, a veces profundizamos la soledad. Acá en la Ciudad de Buenos Aires, los números son zarpados: en 2022 se calcularon casi 500 mil perros y 370 mil gatos en los hogares. ¡Es un perro cada seis personas! Un golazo para la industria de las mascotas, ¿no?

Más allá de la picardía, la serie también nos muestra la depresión de Antón, su dificultad para comunicarse. Es el choque entre lo viejo y lo nuevo, el campo y la ciudad, la tradición y la modernidad. Mientras lo de antes se ahoga, lo nuevo nos vende mil necesidades creadas, la cultura del "like", la precarización laboral. Un verdadero quilombo que nos invita a pensar.

Al final, en su consultorio de la pet shop, Antón acaricia a una cobaya y le suelta una frase que te deja pensando: "¿Sabes que las cobayas en libertad viven aproximadamente la mitad que tú? ¿Es una ironía o no, Leslie? Lo que te quita la libertad... te puede alargar la vida". Una verdad que nos pega de lleno y nos hace cuestionar qué tan "humanos" estamos siendo con nuestros compañeros de cuatro patas... y con nosotros mismos.

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