¡Se armó el clásico! El SIC le ganó al CASI con un try penal polémico y se metió en la gran final del Top 12
En un partido súper caliente, el San Isidro Club venció a su eterno rival por 13-9 con una jugada clave sobre el final y ahora va por el título contra Newman. ¡Mucha bronca en La Catedral!
El rugby de Buenos Aires vivió un clásico de esos que te hacen parar los pelos, gente. El SIC, el San Isidro Club, le ganó a su archirrival, el CASI, por 13 a 9 y se clasificó para la gran final del URBA Top 12. Ahora, la Zanja se las va a ver con Newman la semana que viene. ¡Un partidazo con sabor a revancha!El duelo se jugó en la cancha del CASI, conocida como "La Catedral", y la verdad es que la tensión se sentía en el aire. Desde el minuto uno, los dos equipos salieron a matarse, pero no de mala manera, sino con tackles zarpados y defendiendo cada pelota como si fuera la última. Nadie regalaba nada y el marcador estuvo apretado todo el tiempo.En la primera mitad, la cosa fue de penales. Santiago Pavlovsky metió dos para el SIC, mientras que Juan Akemeier descontó para el CASI. Así se fueron al descanso, con un 6-3 a favor de los visitantes que ya mostraba lo parejo que venía el asunto. Las defensas eran las protagonistas.Ya en el complemento, el CASI se puso las pilas y Akemeier clavó dos penales más, dando vuelta el resultado y poniendo a los suyos arriba. Pero la alegría les duró poco, porque ahí apareció el pack de forwards del SIC con una embestida tremenda. Andrea Panzarini se estaba por ir al try, y Felipe Hileman, en su intento de frenarlo, le metió un tackle alto que el árbitro no dudó en sancionar: ¡try-penal para el SIC y amarilla para Hileman! Un golazo con polémica que cambió todo.Con el SIC arriba 13-9 y el CASI con uno menos, la cosa se puso cuesta arriba para los de La Catedral. Akemeier tuvo una chance de penal para achicar, pero la pelota no entró y ahí se les fueron las últimas esperanzas. El SIC, por su parte, se cerró bien atrás y defendió la ventaja con uñas y dientes hasta el pitazo final.Así, el San Isidro Club se aseguró un lugar en su quinta final de las últimas seis temporadas, demostrando que en el rugby de Buenos Aires, ellos son cosa seria. El CASI, por su lado, se quedó con las manos vacías y con mucha bronca por cómo se les escapó el partido en casa.