¡Ni la carne se salva! El precio del asado se dispara por las elecciones y la incertidumbre económica
La cercanía de los comicios y la expectativa de una devaluación hacen que el ganado se convierta en un refugio de valor, empujando los precios del ternero bien arriba.
Resulta que en Argentina, cuando hay un quilombo político y no se sabe qué va a pasar con el dólar, muchos inversores y productores eligen meter su plata en el ganado. Lo usan como una especie de "caja fuerte" para resguardar el capital, en vez de dejarlo en pesos que pierden valor.
Esta estrategia no es nueva. Desde 2019, cada vez que la cosa se pone picante a nivel político o cambiario, la hacienda, especialmente el ternero, se vuelve un activo muy buscado. Y ahora, con los comicios a la vuelta de la esquina, la historia se repite.
Los números lo confirman: el valor del ternero de invernada está un 18% más caro de lo que debería por esta época del año, si miramos lo que pasó históricamente. En remates como el de Rosgan en Rafaela, los precios volaron, con subas de hasta un 8% en un solo mes, llegando a $4.537 por kilo.
Si comparamos con años anteriores, este es el tercer valor más alto desde 2010, solo superado por los picos de diciembre de 2015 y 2021. ¿Qué tienen en común esos momentos? Inestabilidad política y cambiaria, igualito a lo que vivimos ahora.
Los que pagan estos precios tan altos, según los especialistas, es porque esperan una suba fuerte en el tipo de cambio. Prefieren tener animales que se valoricen antes que quedarse con pesos que se devalúen. Es una jugada para protegerse y, de paso, aprovechar un mercado que, a largo plazo, pinta bien.
Es que, más allá de la coyuntura electoral, el negocio ganadero tiene fundamentos sólidos. Se espera que la demanda de carne se mantenga firme y que la oferta no crezca tan rápido, lo que podría sostener los precios altos por varios ciclos productivos. Así que, el que compra hoy, hace doble jugada: se cubre de la incertidumbre y apuesta al futuro del sector.
En definitiva, la suba del ternero no es solo por el ciclo ganadero. La incertidumbre electoral se puso las pilas y está jugando un papel clave en lo que pagamos por la carne. Una vez más, el mercado de la hacienda nos muestra cómo el bolsillo se resiente ante cualquier señal de inestabilidad política o cambiaria.