"Te hago desaparecer": La pesadilla de Agustín, torturado por sus jefes y tirado como un perro
Un peón rural de 20 años vivió horas de terror en Vedia. Sus empleadores lo molieron a golpes, lo mutilaron y lo amenazaron de muerte, todo por un ganado. Ahora pelea por justicia.
Agustín F., un pibe de apenas 20 años que se ganaba la vida como peón de campo, nunca imaginó la noche de terror que le esperaba en una estancia de Vedia, provincia de Buenos Aires. Lo que empezó como una juntada a tomar mate con sus dos patrones, de repente se transformó en una pesadilla que le cambió la vida para siempre.Según la denuncia, sin mediar palabra, los dos hermanos que lo empleaban se le fueron encima. Lo tiraron al piso, lo patearon y lo golpearon sin piedad. ¿El motivo? Unos animales que Agustín había recibido como parte de pago por horas extras, pero que uno de los jefes no quiso blanquear ante su hermano. "Se roban entre ellos y lo culparon a él", contaron sus abogados.Pero la locura no terminó ahí. Lo ataron de pies y manos con precintos, uno le mordió la oreja con tanta saña que le arrancó un pedazo, dejándolo sangrando a mares. Después, lo siguieron castigando con un fierro pesado, de esos que usan para el ganado, dándole en las rodillas y por todo el cuerpo. La cosa se puso peor cuando le apoyaron una carabina en la cabeza y lo amenazaron con una jeringa con un líquido que, según ellos, "le iba a parar el corazón".Las amenazas eran escalofriantes: "Te metemos en un tacho con cal viva para que nadie te encuentre" y "si hablás, te matamos a vos y a tu familia". Tras casi una hora y media de salvajismo, lo subieron a una camioneta, pero no sin antes poner toallas para que su sangre no les manchara el tapizado. Como si nada, lo dejaron en su casa de Junín, le dieron Diclofenac y le aconsejaron que se bañara con agua caliente.A pesar del miedo y las advertencias, Agustín no se quedó callado. Denunció a sus verdugos y los informes médicos son desgarradores: tiene fractura de pómulo, tabique nasal roto y desplazamiento, además de lesiones en la cara. Le recetaron 40 días de reposo absoluto, pero el daño psicológico es inmenso, "quedó destruido", afirman sus abogados.La justicia ya investiga a los dos hermanos por privación ilegal de la libertad, lesiones y coacción agravada. Los abogados de Agustín, Anabella Sandoval y Matías Almeyra, piden que esto se tome como un intento de homicidio. Se hicieron allanamientos y se pidieron las detenciones, pero por ahora solo hay una restricción de acercamiento. Los acusados ni siquiera fueron indagados todavía. Una vergüenza, ¿no?