¡Se queda adentro! Le negaron la domiciliaria al acusado del brutal transfemicidio de Azul Semeñenko en Neuquén
La Justicia dijo que Roberto Daniel Sánchez, el único detenido por el crimen de Azul, se tiene que quedar en la cárcel. La chance de que se escape o complique la investigación fue clave.
El tribunal, con el juez Juan Guaita y las juezas Carolina García y Natalia Pelosso, no le dio ni cinco de bola a la defensa. Consideraron que el riesgo de que Sánchez se escape o le meta un palo a la investigación está más que comprobado. Acá la cosa es seria: la acusación es pesada, las pruebas son un mazazo y la pena que le espera es prisión perpetua.
¿Y por qué creen que podría entorpecer? Porque el tipo, según la investigación, se puso a limpiar rastros de sangre en su casa y en la camioneta que usó para mover el cuerpo. Además, intentó ocultar a Azul tirándola a un canal de desagüe. Como si nada.
El fiscal Agustín García fue clarito: la decisión de dejarlo preso no es caprichosa. "Ocultó el cuerpo, modificó y sacó pruebas", remarcó. Habló de un "hecho de violencia extrema" contra una víctima "en situación de vulnerabilidad" que intentó defenderse. La cantidad de heridas, que superan lo necesario para matar, demuestran un "odio a la identidad de género".
La acusación es terrible: el 25 de septiembre, Sánchez atacó y mató a Azul en su casa, movido por el odio a su identidad de género y con una violencia machista zarpada. Azul sufrió un montón de golpes y cortes con elementos contundentes y armas blancas, lo que le causó un shock que la mató. Después, el cuerpo fue descartado en un canal y lo encontraron el 14 de octubre.
Cuando allanaron la casa de Sánchez el 18 de octubre, encontraron de todo: restos de sangre humana por todos lados (en la casa y la camioneta), una sábana, una funda de almohada, un cuchillo, un hacha y hasta un machete. Las cámaras de seguridad también fueron clave para seguir los pasos del imputado y de la víctima.
Por todo esto, a Sánchez lo imputaron por homicidio triplemente calificado: por ensañamiento (la saña con la que la mató), por odio a la identidad de género y por ser un hombre que comete violencia de género contra una mujer. El juez Juan Manuel Kees ya había aceptado esta imputación y la prisión preventiva.
Así que, mientras la familia de Azul busca justicia, este señor seguirá donde tiene que estar: bien guardado. ¡Que no se haga el vivo!