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Justicia Policial

¡Se terminó la joda! Condenaron a la banda de secuestradores que aterrorizaba Rosario y Ramallo

Un tribunal federal sentenció a la cárcel a los seis integrantes de la organización que secuestraba familiares de empresarios y se llevó casi 600 mil dólares. Penas de hasta 19 años y medio para los cabecillas.

¡Se terminó la joda! Condenaron a la banda de secuestradores que aterrorizaba Rosario y RamalloCrédito: Infobae

Finalmente, la Justicia les puso punto final a las andanzas de una peligrosa banda de secuestradores que sembró el terror entre 2021 y 2023 en Rosario y Villa Ramallo. Un tribunal federal dictó penas que van desde los 5 hasta los 19 años y medio de prisión para los seis integrantes de esta organización criminal que tenía como blanco a familiares de empresarios.La condena más pesada recayó sobre Claudio Daniel Coto, de 63 años, quien fue señalado como el cerebro detrás de los golpes, ligándose 19 años y medio en la sombra. Junto a él, Néstor Adrián Santabaya, de 61 años, el que organizaba todo en la calle, recibió 17 años y medio de cárcel. Ambos fueron encontrados culpables de secuestro extorsivo agravado, robo a mano armada, amenazas e intento de extorsión. A Coto, encima, le sumaron tener un DNI trucho.Otros que cayeron fueron Emiliano Mario Andrés Acuña, de 38, y el cerrajero Sebastián Ezequiel Pugliese, de 47, ambos con 14 años de prisión. El hijo de Santabaya, Nicolás Adrián, de 32 y remisero de profesión, recibió 5 años por ser parte de la banda y por tenencia ilegal de arma de guerra. La pareja del cerrajero, Silvia Beatriz López, de 44, también ligó 5 años por asociación ilícita y por ayudar en un secuestro.Uno de los golpes más resonantes fue en enero de 2023 en Villa Ramallo, cuando A.D. fue interceptado por falsos policías federales. Después de un pedido de rescate de un millón de dólares, la banda se llevó 580 mil dólares y liberó a la víctima en una zona rural de Santa Fe. Otra vez, en octubre de ese mismo año, intentaron secuestrar a una mujer de Rosario, F.B., en su garaje; aunque el primer intento falló, a los pocos días volvieron por ella y su hijo de 13, a quienes soltaron esa misma noche sin cobrar un peso.La investigación de la Justicia rosarina dejó claro que esta banda no hacía las cosas al tun tun. Investigaban bien a sus víctimas, siempre gente con buena guita, y actuaban con una logística que parecía de una fuerza de seguridad paralela. A los secuestrados les tapaban los ojos con algodón, los ataban con precintos y siempre los largaban en algún descampado, cerca de una ruta.La tecnología fue un golazo para desarmar la banda. Los fiscales analizaron más de dos millones y medio de registros de llamados y descubrieron que usaban tres tipos de celulares: los que le daban a la víctima, los que usaban para el secuestro y los personales. El "celular acompañante" de Coto, que el tipo no apagaba nunca, fue clave para seguirle los pasos. Además, los lugares de cautiverio los alquilaban por internet con nombres falsos, como "Juan Carlos Sacullo", alias que se confirmó cuando le encontraron un DNI con ese nombre al jefe de la banda.También se comprobó que usaban un distorsionador de voz que, por suerte, una vez les falló. Los datos de geolocalización del celular de Santabaya lo ubicaban justo donde pasaban los secuestros. Y a Acuña lo reconoció una víctima por los ojos, mientras que al cerrajero Pugliese lo delataron los tableros de ajedrez que le encontraron en casa, ya que una víctima lo había descripto como alguien que jugaba ajedrez en el cautiverio.Así se terminó el recreo para esta gente. Ahora, a pagar por el daño que hicieron y por la tranquilidad que les robaron a tantas familias. La Justicia les puso los puntos y mandó a todos a la sombra, donde corresponde.

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