Carlos Goya: la lucha de un nieto sanjuanino por su verdad
En el Día Nacional del Derecho a la Identidad, Carlos Goya compartió su emotiva historia como el nieto recuperado número 92. Su relato revela el dolor de la búsqueda de identidad y la necesidad de conocer la verdad detrás de su pasado familiar.
El 22 de octubre no es un día cualquiera. Desde 2004, esta fecha se celebra como el Día Nacional del Derecho a la Identidad, en homenaje a la lucha incansable de las Abuelas de Plaza de Mayo. En este marco, Carlos Goya, el nieto recuperado número 92, se hizo presente en Amanecidos de Radio Mil20 para contar su conmovedora travesía hacia la verdad. Su relato, lleno de emociones y recuerdos, nos invita a reflexionar sobre lo que significa realmente conocer nuestra identidad.
"Esto que encaramos nosotros, que es la búsqueda de la identidad, no es solo mi identidad, sino la de todos los argentinos", comenzó Carlos, quien se mostró entusiasmado por la posibilidad de encontrar a otros nietos que aún permanecen en la niebla de la incertidumbre. El camino no fue fácil, y nos recuerda que la lucha por la verdad es una tarea que puede llevar años de sufrimiento y esperanza. Recuperó su identidad en 2008, tras haber sido secuestrado junto a sus padres en julio de 1980, cuando solo tenía 11 meses.
"Siempre que llega este día, me tomo un momento para pensar en mis padres y en esos otros nietos que aún faltan", confesó. El dolor de haber perdido su identidad por tanto tiempo es palpable en su voz. La lucha no solo es personal, sino colectiva, ya que se estima que más de 400 niños fueron apropiados durante la dictadura. La búsqueda de sus orígenes se convierte en un grito de justicia y memoria para todos aquellos que aún no conocen su historia.
Carlos relata cómo fue el momento que cambió su vida: "La noche que me enteré de que era hijo de desaparecidos fue la más larga de mi vida". La revelación de que su nombre, su fecha de nacimiento y su familia eran parte de una farsa lo dejó devastado. "Lo que más me dolía era saber que quienes creía que eran mis padres no lo eran", explicó, reflejando la profundidad de su sufrimiento. Es un recordatorio de lo cruel que puede ser la mentira cuando se trata de nuestra identidad.
El proceso de sanación no fue sencillo, pero Carlos enfatiza la importancia del perdón: "No implica olvidar, sino avanzar y crecer". La figura de sus hermanos, tanto biológicos como de crianza, lo ayudó a encontrar un camino hacia la sanación, mostrando que el amor y la verdad pueden coexistir incluso en medio del dolor. A pesar de las heridas, su mensaje es uno de esperanza y resiliencia.
En su camino, Carlos también ha sido testigo de cómo otras personas se acercan en busca de respuestas. "Hay mucha gente con dudas sobre su identidad", aseguró. La Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (Conadi) y las Abuelas están al servicio de quienes se animan a buscar la verdad, y muchos sanjuaninos se han acercado a ellos. "Siempre digo que la verdad debe ser buscada, porque vivir en la mentira es una carga pesada", concluyó con determinación.