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Internas Oficialistas

A un paso de las urnas, el oficialismo se desgarra entre el Gabinete y el Congreso: ¿quién manda?

Con la elección a la vuelta de la esquina, el oficialismo no logra calmar las aguas internas. Hay peleas por el Gabinete y tironeos en el Congreso que definirán el futuro de la gestión.

A un paso de las urnas, el oficialismo se desgarra entre el Gabinete y el Congreso: ¿quién manda?Crédito: Infobae

Milei dejó en claro su objetivo principal para estas elecciones: asegurar un tercio de diputados propios. Con esa cantidad, podrían frenar cualquier intento de rechazar los vetos presidenciales. En el Senado, la meta es más modesta, pero no menos importante, sobre todo por la áspera relación con Victoria Villarruel. Allí, se busca sumar bancas y, más que nada, conseguir un mayor manejo político, algo que hoy parece lejano para el bloque mínimo de La Libertad Avanza sin el apoyo de la vicepresidenta.

En la Cámara de Diputados, las especulaciones están a mil. Martín Menem, aunque cuenta con el respaldo de Karina Milei, aguanta como puede las fisuras en la bancada violeta y el malestar de la oposición. Incluso se rumorea que hubo intentos desde la presidencia de la Cámara para negociar y destrabar la situación antes de diciembre, ofreciendo un reparto de las vacantes en la Auditoría General de la Nación. Pero el peronismo/K no se mueve, La Libertad Avanza y sus aliados amarillos no se entienden, el PRO tiene sus propias diferencias y radicales y provinciales reclaman por su lado. Parece un quilombo llegar a un acuerdo, y las miradas se dirigen otra vez a los gobernadores, aunque antes, claro, hay que ver qué dicen las urnas.

En el Senado, los mensajes, sondeos y charlas secretas tampoco esperan la nueva conformación. Patricia Bullrich, que deja su cargo ministerial para apostar por la Cámara alta, no se guardó nada y le apuntó a Villarruel. Le reprochó públicamente su "silencio" durante la campaña, una forma de cuestionar el juego personal de la vicepresidenta, y con el trasfondo de versiones conspirativas. Además, la funcionaria saliente dijo esperar que Villarruel "no sea de las que pongan palos en las ruedas".

Está claro que Bullrich se encamina al Senado con intenciones de ocupar lugares importantes a partir de diciembre. Habrá que ver con qué respaldo llega, según el resultado del domingo, y qué puesto aspira a tener. Por lo pronto, según sus propias palabras, buscará confrontar duro con el peronismo y reconstruir puentes con sectores más dialoguistas, pero que se alejaron por el maltrato recibido desde Olivos. Si pretende un lugar destacado, como ya advierten desde la oposición, se encontraría con una resistencia cerrada del kirchnerismo y reparos de otros bloques, muchos ligados a gobernadores, sobre todo si lo que busca es la presidencia provisional.

Pero eso no es lo único en discusión. Antes, está el reordenamiento de La Libertad Avanza y sus socios del PRO, sumado a la nula relación con Villarruel. Trascendió que, después de las elecciones pero antes de que asuman los nuevos legisladores, podrían avanzar las negociaciones para el manejo de las secretarías que son clave para el funcionamiento del Senado.

La fractura entre Milei y la vicepresidenta no esconde los intentos de Olivos por ampliar la base mínima de La Libertad Avanza y mejorar el trato con el PRO, que también arrastra sus internas. Será importante ver el grado de relación del Gobierno con Mauricio Macri y cómo impacta en las filas amarillas. Santiago Caputo y Karina Milei hicieron gestos mínimos en redes sociales, pero, como en otros temas, el cálculo final depende de lo que pase el domingo.

Similares especulaciones se dan en Diputados, donde las tensiones ligadas al círculo íntimo de Olivos son más evidentes. Martín Menem, como ya se dijo, atraviesa un momento delicado. La jugada de intentar un acuerdo por la Auditoría General de la Nación es vista como una prueba para mantener el liderazgo de la Cámara. Esta movida se suma a la pulseada general que incluye tironeos dentro de La Libertad Avanza y con sus aliados, especialmente el PRO, y la urgente necesidad de reconstruir los lazos con los jefes provinciales.

Esto último parece central. La relación con los gobernadores que antes estaban dispuestos a dialogar depende directamente de los resultados de las urnas y de los reacomodamientos internos en el espacio oficialista. Ya se están viendo cortocircuitos por los movimientos de Santiago Caputo, que generaron roces con Guillermo Francos y, cuando se proyectan al Congreso, recelos de Martín Menem y alerta en las oficinas de Karina Milei. Además, está la cuestión de fondo del rearmado del Gabinete y la sinceridad de los mensajes de apertura hacia otros espacios, algo vital si se busca algo más que solo blindar los vetos y realmente se quieren acuerdos para las prometidas reformas laboral, previsional y tributaria. Por ahora, todo son especulaciones que apenas se asoman más allá de los límites del oficialismo. La elección del domingo definirá si es más o menos que eso.

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