¡Matías Alé da el sí en Mar del Plata con Martina Vignolo... y casi le sale un quilombo con los papeles!
La pareja confirmó su casamiento civil y religioso en la Feliz, con una invitación romántica y un festejo íntimo, pero el actor tuvo un problemita con su divorcio anterior.
¡"Se terminó la joda"!, así lo anunció entre risas Matías Alé, que se prepara para pasar por el altar con su novia, Martina Vignolo. La dupla va a sellar su amor en Mar del Plata con una doble celebración que ya tiene fecha y lugar: el civil será el miércoles 23 de octubre al mediodía, y la ceremonia religiosa, un día después, el viernes 24, en la Parroquia San Pablo y San Juan Bosco.La invitación, que ya anda dando vueltas, es bien romántica, con un diseño en tonos beige y dorado que muestra a los novios tomados de la mano y dos corazones entrelazados. Ahí aclaran todo: el civil en Independencia 2846 y la iglesia en Rivadavia 4818. Clarito y sin vueltas para que nadie se pierda el gran día.El festejo después de dar el "sí, quiero" será algo más íntimo, solo con la familia y los amigos más cercanos, sin tanto circo. Ya se sabe que Martina lucirá un diseño de Benito Fernández, mientras que el traje de Matías será obra de Giorgio Radaelli. ¡Alta costura para la Feliz!La emoción les ganó a los dos. Matías contó que se le piantó un lagrimón cuando Martina le habló de la prueba del vestido, y ella, por su parte, se largó a llorar con los preparativos y hasta con la prueba de maquillaje. "No te puedo ver", le bromeó Alé cuando la vio toda producida en casa.Pero no todo fue color de rosa. Matías se dio un palo cuando fue a presentar los papeles y le saltó que su divorcio anterior "no estaba registrado". Sí, leyó bien, ¡no estaba registrado! El actor tuvo que rogarle a la jueza para que se pongan las pilas y lleguen a tiempo para el 23 de octubre, porque esa causa estaba archivada y requiere dos meses.Así que, mientras la mayoría de los novios se preocupan por el catering o la lista de invitados, Alé tuvo que lidiar con un verdadero quilombo legal. ¡Esperemos que los jueces se apiaden y no le arruinen el casorio! La gente de Mar del Plata, igual, chocha de tener semejante evento en su ciudad.