Edith Hermida en un calvario por un acosador: "No está en eje, pero me pone nerviosa"
La panelista de Bendita vive un año de terror con un fanático que la persigue, le manda mensajes y hasta intentó besarla. Sus compañeros están en alerta.
Edith Hermida, la reconocida cara de Bendita, abrió su corazón y contó el calvario que vive hace más de un año. Un fanático la tiene a maltraer, persiguiéndola por todos lados, mandándole mensajes sin parar y hasta editando fotos para simular que son pareja. La situación se puso tan densa que sus propios compañeros de trabajo y amigos le insistieron para que lo haga público.
Lo que para ella empezó como algo "gracioso" o "desdramatizado", ahora le genera una verdadera inquietud. El hombre aparece en sus funciones de teatro, en Café Berlín, y hasta se le planta en la puerta de su casa. Sus colegas, como Enzo Aguilar, ya lo ven como algo "peligroso". Imaginate, hasta intentó darle un beso así, de prepo, sin que ella quiera.
Los mensajes que le manda son zarpados, hablando de una relación que solo existe en su cabeza, con invitaciones a encuentros y descripciones de "noches de amor". En sus redes, el tipo sube fotos trucadas, mezclando su cara con la de Edith, como si fueran una pareja de verdad. En el programa, hasta explicaron que esto podría ser erotomanía, un trastorno donde alguien cree que una persona pública está enamorada de ellos.
A pesar de todo, Edith intenta ser prudente. "No puedo decir que sea una persona mala, creo que no está en eje", dijo, buscando una explicación. No quiere que lo agredan, pero sí que entienda que hay un límite. Sus compañeros, sin embargo, la empujan a que tome medidas. "El día que hace algo puede ser un momento muy incómodo y vos estás sola", le advirtió Mariano Flax.
"Todo el mundo me dice que lo denuncie, pero la verdad es que todavía no lo hice", reconoció Edith, dejando la puerta abierta a la preocupación. Después de que todo esto saliera a la luz, el hombre le volvió a escribir, sorprendido por el quilombo que se armó. Ella, por supuesto, ni le contestó. Es un monólogo, un drama que parece no tener fin para la querida Edith.