De un pueblo de 1.500 a la Champions: Mjällby, el club que dio el batacazo en Suecia
Un equipito de Hällevik, una localidad que vive de la pesca, se consagró campeón de Suecia y ahora jugará la Champions. ¡Una hazaña que recuerda al Leicester!
El Mjällby AIF, un club de esos que parecen de potrero, se mandó un golazo tremendo en Suecia: salió campeón de la Primera División, la Allsvenskan, ¡y eso que todavía faltaban tres fechas! Este logro es zarpado porque el equipo es de Hällevik, un pueblito de apenas 1.500 habitantes. Le ganó 2-0 al IFK Göteborg de visitante y así consiguió su vigésima victoria en 27 partidos, sacándole once puntos de ventaja al segundo.Una gesta así no se ve todos los días. Muchos ya lo comparan con las proezas del Leicester City en Inglaterra en 2016 o el Hellas Verona en Italia en el "85. Es que el Mjällby, fundado en 1939, rompió con la hegemonía de los grandes y levantó su primer título nacional. Para que se den una idea, el club solo jugó trece temporadas en la máxima categoría y, en 2018, ¡estaba en la tercera división! Incluso en 2016, casi se va a la cuarta.Cuando se confirmó el campeonato en Gotemburgo, donde el IFK Göteborg había ganado dos Copas de la UEFA, se armó un revuelo tremendo. Unos mil hinchas del Mjällby que viajaron no se guardaron nada y, de la emoción, casi invaden la cancha antes de que terminara el partido, ¡y hubo que parar todo! Con 66 puntos, el equipo no solo se aseguró el título, sino que quedó a un paso de batir el récord histórico de la liga.Detrás de este quilombo futbolístico está Magnus Emeus, un empresario local que hace una década se puso las pilas y ordenó las cuentas del club. Él lo tiene claro: "Nunca se puede tener éxito en el campo mientras haya desorden fuera, y lo primero que hay que hacer es asegurarse de que las finanzas estén equilibradas". En 2024, el Mjällby manejó un presupuesto de casi 9 millones de dólares, que es apenas una octava parte de lo que gasta el Malmö FF, uno de los gigantes de Suecia.El técnico Anders Torstensson, de 59 años, fue clave en todo esto. Antes de volver al club en 2023, donde jugó en inferiores, fue director de instituto. "Tengo más experiencia en la gestión de personas en muchas situaciones, no solo durante un partido o un entrenamiento", explicó. Él mismo organiza desayunos colectivos todas las mañanas para el plantel, buscando esa unión que se nota en la cancha.El plantel es joven, con un promedio de 24,5 años, y mayormente local, con solo ocho extranjeros. El defensor finlandés Timo Stavitski lo resumió bien: "Es un lugar pequeño, así que todos estamos en una situación similar y tenemos muchas cosas en común". Se ve que la buena onda es fundamental.Ahora se viene el sueño de la Champions League. Aunque el estadio Strandvallen, con capacidad para 6.000 espectadores, no cumple con los requisitos de la UEFA, el Mjällby jugará las rondas previas en otro lado. El DT es cauto y dice que un objetivo razonable sería "superar las eliminatorias para llegar a la fase regular". Pero Stavitski es más ambicioso: "Somos un club sólido... muchos otros clubes suecos que no son más fuertes que nosotros han tenido éxito en Europa, entonces ¿por qué nosotros no?".La historia del Mjällby está muy ligada a Hällevik y su tradición pesquera. El club no quiere perder su identidad barrial, ni convertirse en otra cosa. "Lo importante es no perder la cabeza y querer convertirnos en otra cosa: Mjällby es Mjällby, no es ni Malmö FF ni el Real Madrid", sentenció el dueño, dejando claro que el corazón del pueblo sigue siendo lo más importante.