¡Durísimo! Diego Forlán se dio un palo zarpado en un picadito y terminó con tres costillas rotas
El ex crack uruguayo, de 46 años, sufrió un golpe tremendo en un partido de veteranos en Montevideo, que lo dejó hospitalizado con tres costillas fracturadas y un neumotórax. ¡Un quilombo!
Según contaron los medios de allá, el "Cachavacha", que ya tiene 46 pirulos, tuvo que abandonar la cancha después de una caída aparatosa y lo llevaron de urgencia a un centro médico. Los estudios confirmaron lo peor: le encontraron tres costillas rotas (la cuarta, quinta y sexta) y un problemita en el pulmón, un pequeño neumotórax.
El golpe se dio cuando Forlán intentaba definir al arco rival. Él mismo relató a sus allegados cómo fue la jugada: "Yo voy, defino y lo veo porque en un momento, cuando encaro, veo que le gano a Quique y veo que Josema se va para adentro. Y ahí engancho para adentro, para que me quede para la zurda y pegarle. Ahí sale Josema a cortar el tiro, yo le pego, salto y ahí para mí o lo toco yo o Josema me toca pero fue la jugada, no tuvo culpa. La verdad que no tuvo culpa y ahí es donde yo quedo desequilibrado, me desequilibra y quedo en el aire, ¿viste? Y la mano me queda ahí, como que no puedo sacar la mano para apoyarme y caigo como una bolsa de papa".
El ex goleador siguió contando el mal momento: "Y la mano me queda abajo del pecho y es la mano la que me termina rompiendo las costillas. Y ahí boludo cuando caigo digo ‘menos mal que no me jodo la muñeca’. Pero enseguida no podía respirar, no encontraba aire, no encontraba posición. Era un dolor constante que no se me iba. No se me iba hasta que llegué al hospital". Imaginate el susto.
Por esta situación, Forlán va a quedarse en el hospital hasta el martes. Le pusieron un drenaje en el pulmón para que todo vuelva a la normalidad y pueda respirar bien. Él mismo dijo que en sus 20 años como profesional, nunca le había pasado algo así.
Después de colgar los botines profesionales en 2019, Diego se sumó al Old Boys & Old Girls Club para seguir despuntando el vicio en la Liga Universitaria. Ahí ya había ganado un campeonato y estaba peleando por otro antes de este baldazo de agua fría. Además, este año se animó a jugar al tenis en el Challenger de Montevideo, demostrando que el deporte es su pasión.
Un golpe inesperado para un tipo que la rompió toda en las grandes ligas, pero que le puede pasar a cualquiera en la cancha de barrio. ¡Mucha fuerza, Diego!