En Belgrano, una pareja cayó con un Corolla robado y patentes truchas
Andaban lo más campantes en un Toyota Corolla que no era suyo y con chapas cambiadas. Pero el Anillo Digital los escrachó y la policía los paró.
Se les terminó la joda en Belgrano a una pareja que andaba lo más campante en un Toyota Corolla blanco que, de legal, no tenía nada. Pensaron que la iban a pasar de largo, pero la tecnología les jugó una mala pasada.Todo empezó cuando el sistema de Anillo Digital, ese que nos cuida en las entradas y salidas de la ciudad, prendió la alarma. Resulta que la patente que llevaba el Corolla blanco era de otro auto igual, pero gris, ¡y que estaba denunciado como robado hacía unos días! Un verdadero golazo de la tecnología que detectó la movida al toque.La alerta llegó al Centro de Monitoreo Urbano y, en un abrir y cerrar de ojos, un móvil de la Comisaría 13B los interceptó en la Avenida del Libertador y Quesada. Ahí nomás, identificaron al conductor, un hombre de 36 años, y a su acompañante, una mujer de 32.Obvio, no tenían ni un papel que demostrara que el auto era suyo. Y para colmo, cuando los efectivos revisaron el número de chasis, saltó que correspondía a otro vehículo más, ¡con pedido de secuestro activo desde junio por hurto! Un verdadero problema.Desde el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N° 60, con el Dr. Schenhl a cargo, no dudaron: ordenaron la detención de los dos por "Robo y Encubrimiento" y el secuestro del vehículo. Parece que la picardía les salió cara y ahora van a tener que dar explicaciones a la justicia.Es que este Anillo Digital, con sus más de 800 cámaras lectoras de patentes en puntos clave de la ciudad, es un verdadero ojo que todo lo ve. Identifica millones de vehículos por día y permite que la policía actúe rapidísimo cuando algo no cuadra, como en este caso o en la persecución de una moto robada en Villa Crespo que también terminó con el ladrón tras las rejas.Así que ya saben, muchachos: si piensan hacer la gran "vivo" con autos ajenos y patentes truchas, la tecnología los está esperando. El barrio no duerme, y las cámaras, menos. ¡A laburar, que robar no garpa!