¡No se retira ni a palos! Djokovic reveló qué cracks lo inspiran a seguir rompiendo récords
El máximo campeón de Grand Slams, con 38 años y una carrera zarpada, contó que figuras del deporte mundial lo motivan a no colgar la raqueta. ¡Hay Nole para rato!
Novak Djokovic, el gigante del tenis, dejó bien claro que no piensa en el retiro, por más que algunos lo quieran ver fuera de la cancha. Aunque perdió en Arabia Saudita contra Jannik Sinner, el serbio de 38 años mandó un mensaje contundente: ¡hay Nole para rato! "Hay gente que quiere que me retire pronto, pero esto no va a suceder", soltó sin pelos en la lengua.¿Cuál es el secreto de su eterna juventud en el deporte? Nole confiesa que lo que más lo empuja es ver a otros atletas de elite que, como él, le dan batalla al paso del tiempo. Se fija en verdaderos tanques que siguen compitiendo al máximo nivel después de los cuarenta.Entre sus ídolos, el serbio nombra a figuras de la talla de LeBron James, que sigue brillando en la NBA a sus casi 41; el ex mariscal Tom Brady, que jugó al fútbol americano hasta los 45; y nuestro conocido Cristiano Ronaldo, que a los 40 sigue metiendo goles. "Ver a LeBron y Ronaldo jugar hasta los 40 años es motivador y una inspiración para mí", aseguró Djokovic. Y agregó: "La longevidad es una de mis mayores motivaciones. Tengo muchas ganas de ver hasta dónde puedo llegar".Aunque su último Grand Slam lo ganó en el US Open 2023, sumando su trofeo número 24, Nole sigue ahí, dando pelea. De hecho, en esta temporada, llegó a las semifinales de todos los Grand Slams y está quinto en el ranking mundial. Él quiere ser testigo y parte de cómo cambia el tenis. "Quiero vivir para ver los cambios que se avecinan en nuestro deporte", comentó, con una ambición que no se guarda nada.Pero la historia de Djokovic no es solo talento y triunfos. Detrás de ese campeón, hay una garra que viene de lejos. Él mismo recordó cómo sus orígenes en un país en guerra lo forjaron. "Vengo de un país devastado por la guerra. Mi padre me puso un billete de 10 dólares cuando tenía 12 años y me dijo que esto era todo lo que teníamos. Dijo que si quería jugar a este deporte tan caro, tenía que mejorar", contó, mostrando la madurez que tuvo que adquirir de pibe.Su viejo, además, le tenía una fe ciega. Cuando se propusieron que Nole fuera el número uno del mundo, en un país sin tradición tenística, la gente se reía. Pero el padre de Nole siempre confió más que él mismo en su potencial. "Soy una prueba de que todo es posible", cerró el serbio, dejando una lección de vida para todos.