Gastronómicos sanjuaninos advierten una caída del consumo antes del Día de la Madre
La crisis golpea a los gastronómicos sanjuaninos, que ven caer las ventas a niveles preocupantes.
En la antesala del Día de la Madre, una celebración que debería ser un festín para el comercio sanjuanino, la situación está más que complicada.Analía Tello, integrante de la comisión directiva de la Asociación Empresaria Hotelero Gastronómica y Afines (AEHGA), no se muerde la lengua y en charla conRadio Mil20dejó en claro que el panorama es desolador."Hasta el momento venimos con un Día de la Madre muy pobre", confesó, y es que la gente parece tener el bolsillo más flaco que nunca.
Tello explicó que, a diferencia de años anteriores, donde la expectativa empezaba a crecer dos semanas antes, este año el movimiento recién comenzó a asomarse en el centro de la ciudad."Cafeterías, restaurantes y locales gastronómicos están viendo cómo se les esfuma la clientela", agregó, haciendo hincapié en que con solo un par de días de buen movimiento no se sostiene un negocio.
La empresaria no tuvo piedad al señalar que la crisis no solo afecta al rubro gastronómico, sino que el comercio en general está en la cuerda floja."El poder adquisitivo de la gente es muy bajo. Los precios en las cartas no se mueven desde febrero, pero los costos siguen subiendo", advirtió. Con cada factura de luz y cada impuesto, la situación se torna más insostenible.
La realidad es que muchos comerciantes se ven forzados a ajustar sus plantillas."De 20 empleados, ahora laburamos con 7, y ya estamos pensando en cómo hacer funcionar el negocio con solo 3", lamentó Tello, reflejando la angustia de un sector que está sufriendo como nunca.
Y si bien hay esperanzas de que el buen tiempo traiga algo de gente, la empresaria fue clara:"Sin poder de compra, no hay consumo". La cruda realidad es que"lo único que necesitamos son clientes, y no los tenemos", remarcó con un tono de desesperación que resuena en cada rincón del sector.
Además, Tello explicó que el consumo ha cambiado radicalmente:"Antes una persona pedía una promoción de tres empanadas y una bebida; hoy una pareja comparte esa misma oferta". La forma de consumir se ha ajustado a la nueva realidad económica, y cada vez se ve más gente compartiendo platos y botellas.
Para cerrar, hizo un llamado a la clase política:"Entiendo que muchas medidas eran necesarias, pero ahora hay que mirar hacia abajo. Hay que prestar atención al jubilado que ya no puede darse el lujo de tomar su café habitual". La voz del pueblo no puede seguir ignorándose, y el clamor por soluciones se siente cada vez más fuerte.