Milei promete un respiro financiero de USD 40.000 millones tras su charla con Trump
El Presidente anticipó un nuevo capítulo de la relación económica con Estados Unidos, mientras Wall Street respondía al unísono: bonos en alza y dólar en baja.
Javier Milei, el presidente argentino, salió de la Casa Blanca con una sonrisa que podría iluminar la ciudad. Después de un encuentro calificado como "inédito e histórico" por el propio mandatario, se despachó con promesas de ventajas comerciales y, ojo al piojo, un rescate financiero que ronda los USD 40.000 millones. Durante un almuerzo que se adivinaba tenso, se charlaron temas candentes que podrían cambiar el rumbo económico del país.
"Hay acuerdos sobre posiciones comerciales", dijo Milei, sin embargo, dejó en claro que esto aún está en su fase preliminar. Aunque la euforia no tardó en llegar, tras la confirmación de este paquete de ayuda, Wall Street reaccionó como una montaña rusa: los bonos se dispararon y el dólar se desinfló a $1.354,61.
En un tono de desahogo, el presidente argentino subrayó: "Me siento honrado". La charla con Trump se dio justo después de que el estadounidense celebrara un acuerdo de paz en Israel. Mientras tanto, Milei resaltó el apoyo total de su colega, a pesar de las malas interpretaciones que habían circulado. "Se hizo una interpretación muy maliciosa", apuntó, intentando calmar las aguas tras las declaraciones de Trump sobre el posible cambio de apoyo si el oficialismo no logra salir airoso de las elecciones del 26 de octubre.
Los mercados, que parecían enredados en un torbellino tras las palabras de Trump, encontraron un nuevo aliento cuando el secretario del Tesoro, Scott Bessent, anunció el salvataje. Según el plan, USD 20.000 millones irían directamente al swap y el resto a los privados. Los ADRs saltaron hasta un 8% en respuesta a la noticia, demostrando que el optimismo puede ser contagioso.
Al ser consultado sobre este respaldo económico, Milei no se guardó nada: "Hay una política internacional muy clara de Trump para liderar la región". Se siente en la piel que Argentina es vista como un aliado clave, un giro que contrasta con la estrategia anterior del republicano. "Con la llegada de Marco Rubio, decidieron cambiar el enfoque", explicó el presidente, vislumbrando un futuro más prometedor.
Pero no todo es color de rosa. En el plano local, Milei reconoció que la situación microeconómica está complicada. "Estamos a mitad de camino", afirmó, mientras se lamentaba por los sueldos congelados en el Poder Ejecutivo desde su asunción. Atribuyó la inestabilidad financiera a un "embate político" que ha afectado la confianza del mercado. "Cada vez que el mercado ve que aparecen los kukas, empiezan a tomar distancia", sentenció, dejando claro que la política interna tiene un peso considerable en la economía.
En cuanto a las dificultades que enfrenta la gente para llegar a fin de mes, Milei fue directo: "¿Cómo quiere que lo arregle? No resuelvo imprimiendo papelitos". Aseguró que tomar deuda es una inmoralidad que perjudica a las futuras generaciones. Con la mirada fija en un futuro más estable, prometió que, si se despeja el riesgo político, el riesgo país también bajará, dando paso a una expansión económica que todos anhelan.
Finalmente, reiteró que no habrá cambios en el régimen cambiario tras las elecciones de octubre. "El dólar es un precio más", concluyó, mientras se preparaba para enfrentar los desafíos que se avecinan. Sin dudas, la política y la economía argentina están en un momento crucial, y Milei se posiciona como un actor clave en este drama en constante evolución.