Pablo Laurta, el acusado del triple crimen, se mantuvo en silencio y ya enfrenta la prisión preventiva
El hombre señalado por los asesinatos de su ex pareja, su exsuegra y un remisero, no quiso declarar ante la Justicia ni en Córdoba ni en Entre Ríos. Ahora se define su futuro.
Antes de esta indagatoria clave en tierras cordobesas, a Laurta le hicieron estudios para ver si estaba en sus cabales, como pide el Código Penal. Los resultados fueron claros: está bien de la cabeza, entiende lo que hace, según confirmaron fuentes del caso.
La cosa no terminó ahí para el acusado. Este jueves, Laurta se presenta en la audiencia de prisión preventiva. Así, queda formalmente imputado por los tres crímenes en un mismo día, una situación que pone los pelos de punta.
Luna y Mariel fueron ultimadas a tiros en su casa de Villa Rivera Indarte, en las afueras de la capital cordobesa. Después del horror, el sospechoso se llevó a su hijo de 5 años y trató de escapar, lo que encendió la Alerta Sofía y desató una búsqueda intensa.
Finalmente, la Policía lo encontró el domingo en un hotel de Gualeguaychú, junto al nene, que por suerte estaba sano y salvo. Desde el principio, todas las miradas apuntaron a Laurta, porque Luna lo había denunciado varias veces por acoso y hostigamiento.
Pero la investigación del doble femicidio destapó otro caso gravísimo: el del remisero Martín Sebastián Palacio, de 49 años, que estaba desaparecido desde principios de octubre. Palacio había sido visto por última vez con Laurta, en un viaje que supuestamente unía Entre Ríos con Santa Fe por una suma millonaria, pero que terminó en tragedia.
La Justicia cree que a Palacio lo mataron durante ese viaje, y los restos de un cuerpo hallado en Yeruá, sin cabeza ni miembros superiores, serían del remisero. Aunque todavía se esperan los resultados del ADN y no se sabe cómo ni cuándo lo mataron, la conexión es fuerte.
La clave para unir los puntos fue el auto de Palacio, un Toyota Corolla, que apareció quemado en Córdoba y hasta generó un incendio forestal. Y lo que terminó de complicar a Laurta fue que, cuando lo detuvieron en el hotel, tenía en su poder la billetera del remisero. Un verdadero quilombo que ahora busca justicia.