El último adiós a Russo: Su fiel ladero reveló la frase más conmovedora antes de su partida
Juvenal Rodríguez, el ayudante de campo de Miguel Ángel Russo, compartió los momentos más íntimos con el querido DT de Boca y la emotiva frase que le dijo antes de que se fuera.
Juvenal Rodríguez, uno de los colaboradores más cercanos y leales de Miguel Ángel Russo, abrió su corazón y compartió detalles de su relación con el recordado director técnico de Boca Juniors. Rodríguez, quien acompañaba a Russo hasta el banco de suplentes en sus últimos partidos, confesó que el DT le enseñó a "disfrutar la vida", una enseñanza que marcó un antes y un después para él.Desde que lo conoció, la vida de Juvenal cambió. El ayudante destacó la sabiduría de Russo, su frase de cabecera "No me preguntes por qué, pero va a pasar esto", y cómo su presencia generaba un amor que se expandía, algo que se vio claramente en su despedida. También resaltó el rol fundamental de Mónica, la esposa de Russo, quien "le entregó su vida" y sin ella, esos últimos años de Miguel no hubieran sido los mismos. Una compañera incondicional, una extensión de él en todo.Juvenal recordó que Russo fue un "sitio seguro" para él, un refugio donde siempre encontraba una solución. El DT, un hombre de barrio que vivió "tres vidas" en sus 69 años, nunca se quejó. Siempre iba para adelante, "dale, dale, dale", hasta en los entrenamientos, una verdadera fuerza de la naturaleza.Para Russo, la belleza del fútbol estaba en su simpleza. Se emocionaba viendo las canchas de barro de Rosario, recordando sus orígenes humildes. Era un "guerrero prudente" al que le gustaba el quilombo de la competencia, siempre listo para el desafío.Finalmente, con la voz quebrada, Juvenal reveló la última frase que le dedicó a Russo antes de su partida: "Le dije que lo amaba". Y, con una sonrisa triste, imaginó la respuesta del DT: "Estoy seguro de que habrá dicho "pelotudo, dale"".Para Rodríguez, la ausencia de Miguel es un quiebre, un "antes y después" en su vida. Si pudiera regalarle algo, serían "sonrisas", y un título con Boca Juniors sería la más grande de ellas, un golazo para el cielo.