El papelón de los acusados por el triple femicidio de Varela: quisieron "inventar" a un narco y marcaron a un prófugo conocido
Florencia Ibáñez y su tío Víctor Sotacuro Lázaro intentaron desviar la investigación del brutal triple femicidio de Florencio Varela, pero se dieron un palo grande: señalaron a un sospechoso que la Justicia ya tenía en la mira.
Tremendo revuelo se armó en la Fiscalía de Homicidios de La Matanza. Florencia Ibáñez y su tío, Víctor Sotacuro Lázaro, quienes están detenidos por el brutal triple femicidio de Brenda del Castillo, Lara Gutiérrez y Morena Verdi en Florencio Varela, volvieron a declarar con la idea de "colaborar" con la causa.Pero la cosa venía rara de entrada. Ya en otras oportunidades, Ibáñez había puesto en el centro de la escena a su amante, Alex Ydone Castillo, un hombre mucho mayor que ella, buscado en Perú por narcotráfico y ahora prófugo. Según ellos, este tipo era el dueño de la droga que las chicas habrían robado. ¿Cuánta? Nada más y nada menos que 400 kilos, una cifra que a cualquiera le suena a chiste.Ahora, la sobrina y el tío quisieron meter un nuevo personaje en la trama: un tal "El Bola", un supuesto ciudadano boliviano amigo de Ydone Castillo, que se dedicaría a "revolear" cocaína desde aviones. Lo presentaron como un mayorista pesado, justo cuando los fiscales buscan cerrar el círculo y encontrar a otros tres sospechosos. Ibáñez hasta contó que cenó con él y lo vio después de los crímenes.El problema vino cuando les pidieron que lo señalaran en una foto. Y ahí, ¡zas!, se mandaron la de la semana. Para sorpresa de todos, "El Bola" no era ningún desconocido. A quien apuntaron con el dedo era nada menos que Manuel David "Chuman" Valverde Rodríguez, el tío de "Pequeño J", un tipo que ya tiene pedido de captura por este mismo triple femicidio.Claro, Valverde Rodríguez no es boliviano, y encima, había circulado un video donde él, desde la clandestinidad, negaba todo, mostrando documentos que supuestamente lo ubicaban en Perú laburando para una empresa china cuando ocurrió el desastre. Pero ojo, otra de las arrepentidas, Celeste González Guerrero, ya lo había puesto con "guantes de látex" en la casa de Varela el día de los asesinatos.Con este manso papelón, el relato de Ibáñez y Sotacuro quedó hecho pelota. Las fuentes de la causa son clarísimas: "Tío y sobrina no solo se contradicen y desdicen entre ellos, sino también se contradicen ellos mismos en dos versiones opuestas entre sí. O sea, nada es creíble en sus descargos". Mientras tanto, el fiscal Carlos Arribas sigue buscando a Valverde Rodríguez, que se entregue o que lo agarren, para que responda por el quilombo.