¡Se acabó la joda! Desactivaron una fiesta clandestina en Salta y la organizadora ligó flor de multa
La cana le puso fin a un evento sin papeles en Orán, Salta. La responsable no tenía ni un permiso y le cayó una multa importante.
Este domingo a la madrugada, un control policial de rutina puso fin a una fiesta sin autorización oficial en San Ramón de la Nueva Orán, al norte de Salta. Lo que prometía ser una noche de diversión, terminó en un verdadero quilombo para los organizadores.Efectivos del Distrito de Prevención 2, junto con personal de la Comisaría 4 de barrio Aeroparque, estaban patrullando las calles cuando notaron mucha actividad en un salón del barrio OTC. Al ingresar de manera preventiva, confirmaron que se estaba llevando a cabo un evento bailable sin las habilitaciones ni las medidas de seguridad que exige la ley provincial.La responsable del evento, una mujer de 42 años, no pudo presentar ningún documento que validara la actividad nocturna. Por eso, fue sancionada según el Artículo 124 de la Ley Contravencional de Salta, que castiga la organización de espectáculos públicos o fiestas sin el permiso correspondiente. La reunión quedó suspendida y los asistentes tuvieron que abandonar el lugar bajo supervisión policial.Este artículo establece multas económicas, clausura de locales y, en caso de reincidencia, la inhabilitación para futuros eventos. Las actas fueron enviadas a la Fiscalía Penal 2, que investigará si hay responsabilidades adicionales, como infracciones sanitarias o de seguridad. Parece que estas fiestas clandestinas son un problema que se repite en varias provincias.Y hablando de problemas, a fines de junio, en Córdoba capital también desarticularon una fiesta clandestina en Villa Esquiú. ¡Más de 1.500 personas se habían juntado en un galpón sin ninguna medida de seguridad! Era una fiesta electrónica que había empezado el viernes y seguía el sábado, hasta que los equipos municipales y provinciales intervinieron.Durante ese operativo, incautaron bebidas y equipos técnicos valuados en unos 47 millones de pesos. Los organizadores intentaron esconder a los asistentes y los vehículos, pero la magnitud de la convocatoria y las irregularidades quedaron al descubierto.El de Villa Esquiú no fue el único caso. Solo en junio, en Córdoba se clausuraron siete fiestas clandestinas, con más de 3.500 asistentes en total. Desde una supuesta vinoteca en Alta Córdoba con más de 300 personas, hasta un taller de chapa y pintura en Villa Revol que funcionaba como boliche, con cerca de 300 asistentes.Queda claro que organizar eventos sin los permisos necesarios es un riesgo para todos y un desprecio a las normativas. Después no hay que sorprenderse cuando las autoridades actúan y terminan con el negocio.