¡Wanda Nara se escapó a Misiones con sus hijas! Cataratas, selva y mate, lejos del quilombo de MasterChef.
Después de una semana a puro trajín grabando MasterChef, la empresaria armó las valijas y se mandó una escapada al Litoral con sus nenas. ¡Pura naturaleza y relax!
Después de una semana a puro trajín grabando MasterChef, Wanda Nara se puso las pilas, armó las valijas de nuevo y se mandó una escapada zarpada a Misiones. Se llevó a sus dos hijas, las que tiene con Icardi, y dejó a los tres varones con Maxi López. ¡Un respiro bien merecido!
Las fotos que subió a las redes muestran una travesía que fue pura selva, comida rica y naturaleza a flor de piel. Se metieron de lleno en un paisaje donde el verde era el rey, y la conexión familiar se fortaleció lejos de todo el quilombo mediático.
Arrancó posando bien canchera en una pasarela de madera, mirando el horizonte selvático. Pantalón blanco, remera marrón, gafas de sol y una mochila estampada. El fondo era una postal perfecta de selva, río y cielo. Después, pararon para una comidita gourmet: tres platos con nombres de las chicas ("Fran", "Mama" e "Isi") con cosas ricas de la zona, todo con una luz que hacía agua la boca.
También se la vio en medio de la selva, con una de sus nenas, agachadas en la tierra rojiza típica de Misiones, observando el suelo húmedo entre tanta vegetación. Las dos con ropa clarita y gorras para el sol. Después, caminando por un sendero lleno de plantas altísimas, madre e hija con los brazos en alto, envueltas en ese verde que trepaba por todos lados.
Pero lo más esperado, obvio, fueron las Cataratas. Ahí se las vio abrazadas, refrescándose al pie de la caída de agua. Wanda en bikini blanca y gafas, sosteniendo a su hija con ternura. Jugaron en el agua, se rieron, y avanzaron entre las piedras, cruzando la laguna que forma esa cortina blanca y densa del salto. Pura alegría y relax.
Y como buena argentina, el mate no podía faltar. Una de las chicas, con camiseta blanca y jean, fue retratada yendo hacia la orilla del río, con el termo y el mate esperándola en las piedras. Un entorno natural increíble, con vegetación alta y esos verdes vibrantes, el telón de fondo ideal para unos buenos mates mientras las Cataratas rugían de fondo.
El viaje terminó con Wanda y su hija, de la mano, metiéndose en la laguna de aguas claras frente a la cascada. Ella con ropa de verano, la nena con traje de baño a lunares, las dos iluminadas por el sol del mediodía y rodeadas de la flora local.
Durante toda esta aventura, Wanda mostró su faceta más maternal, entre momentos de contemplación y pura atención a las chicas. Armó un álbum de recuerdos bien distinto, donde la naturaleza, la simpleza y el disfrute compartido fueron protagonistas. Misiones quedó así retratada como un golazo para la aventura familiar, para reencontrarse con lo esencial y armar historias lejos del ruido y el show de siempre.