Emoción pura: Nacho Russo la metió para su viejo tras su muerte, y el festejo fue un abrazo al cielo
Con el corazón roto por la partida de su padre, Miguel Ángel Russo, Ignacio decidió jugar y anotó un gol que conmovió a todo el fútbol argentino. Pura garra y sentimiento.
Contra viento y marea, y con el dolor a flor de piel, Ignacio Russo tomó una decisión valiente: salir a la cancha con Tigre apenas horas después de despedir a su padre, el queridísimo Miguel Ángel Russo. El pibe, de 24 años, sabía que su viejo lo hubiese querido así, y se puso las pilas para jugar en el Coloso Marcelo Bielsa.La emoción se sentía en el aire rosarino. Antes del partido, en el minuto de silencio, Nacho no pudo contener las lágrimas. Sus compañeros, rivales e incluso el árbitro se acercaron a darle un abrazo, demostrando el respeto y el cariño que todo el fútbol argentino le tiene a la familia Russo.Y la vida, a veces, da estas cosas. A los 22 minutos del primer tiempo, después de una buena jugada de David Romero, Ignacio Russo recibió la pelota y no perdonó: la empujó a la red para abrir el marcador. Fue un golazo que se gritó con el alma.El festejo fue puro sentimiento. Nacho se arrodilló en el césped, con las manos en la cara, intentando contener la avalancha de emociones. Sus compañeros lo cubrieron en un abrazo grupal, dándole fuerza en ese momento tan duro. Después, se paró, miró a la cámara y mostró un tatuaje conmovedor en sus costillas: "Todo se cura con amor". Besó el brazalete negro y levantó la mirada al cielo, regalándole ese gol a su padre.Antes de salir a la cancha, Nacho no se guardó nada y dejó clara la razón de su presencia: "Voy a jugar, él hubiese querido eso. Si no juego, se levanta y me caga a puteadas", dijo con una mezcla de dolor y picardía, como solo un hijo puede hablar de su viejo.La partida de Miguel Ángel Russo, a los 69 años, movilizó a todo el ambiente del fútbol. Desde la Bombonera hasta cada rincón donde dejó su huella, el cariño fue inmenso. El gol de su hijo, en medio del duelo, fue un homenaje que quedará grabado para siempre en la memoria de todos los futboleros.