¡Simone Biles le puso el pecho en Buenos Aires! Un pedido de la gente y un gesto inolvidable
La leyenda de la gimnasia, Simone Biles, dio una clínica inolvidable en Parque Roca. Miles de pibes y grandes la vieron de cerca, pidiendo su regreso a los Juegos Olímpicos y emocionándose con cada gesto maternal.
La exhibición arrancó con las pibas de la selección junior y los programas de desarrollo, que mostraron lo suyo en suelo, viga, salto y barras. Después salieron a escena Mia Mainardi, la mejor gimnasta argentina del momento, y el resto de la selección, calentando la previa para lo que todos esperaban: la entrada de Biles, que hizo temblar el estadio.
"¡Simone, Simone, Simone!", gritaba la gente con todo. Y de repente, impulsados por los periodistas Gonzalo Bonadeo y Daniel Etcheverry, salió el grito que ya es un clásico: "¡Uno más y no jodemos más!". Querían verla en Los Ángeles 2028. A ella le contaron qué significaba el cántico de la tribuna y se mató de risa, pura alegría.
La gimnasta más grande de todos los tiempos, con sus once medallas olímpicas, se mostró súper cercana con el público y con las chicas. "No sentía este amor ni veía un público tan gigante desde los Juegos Olímpicos", soltó, emocionada. Les tiró tips a las pibas en las barras y dejó a varias con la boca abierta cuando les explicó cosas clave de la disciplina.
Pero hubo un momento que fue un golazo de mitad de cancha y conmovió a todos: una nena se estaba por subir a las asimétricas y Biles, ni lenta ni perezosa, se acercó y le ayudó a ponerse las protecciones en las manos. Un gesto que para esa piba va a ser inolvidable y para todos los que lo vieron, una muestra de su humildad y cariño.
El entrenador Laurent Landi también aprovechó para felicitar a los profes argentinos por el nivel de las chicas. Y Simone, sorprendida, les tiró flores: "Están haciendo un gran trabajo, son muy fuertes. ¡Son tan lindas!", dijo la atleta de 28 años con su sonrisa característica.
Antes de irse, con una camiseta de la Selección y un montón de regalos, incluyendo la "Llave del Parque Olímpico" de manos de Jorge Macri, Biles dejó un mensaje claro para todas las gimnastas: "Tienen que estar orgullosas" y que es clave "cuidar la salud mental tanto como la física".
Su visita no fue solo un evento deportivo, fue un empujón tremendo para la gimnasia argentina y un ejemplo de que el éxito viene con esfuerzo y cuidándose uno mismo. Se fue la más grande, dejando una huella imborrable y un montón de sueños encendidos.