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Adiós a un grande

El adiós a Miguel Ángel Russo: "Fue el más humano de todos los que conocí", el recuerdo de un periodista

Un periodista de Santa Fe compartió los gestos y la generosidad que definieron al querido DT, revelando una amistad que trascendió la cancha y los micrófonos.

El adiós a Miguel Ángel Russo: "Fue el más humano de todos los que conocí", el recuerdo de un periodistaCrédito: Infobae

El fútbol argentino se despidió de Miguel Ángel Russo, un tipo querido y respetado que nos dejó a los 69 años. Su partida no solo golpeó a hinchas y jugadores, sino también a quienes lo tuvieron cerca. Emiliano Nunia, un periodista deportivo de un pueblo de Santa Fe, nos regaló un posteo emotivo en Instagram, donde contó la verdadera dimensión humana y la generosidad que marcaron su relación con el histórico técnico de Boca Juniors.Para Nunia, fue el día más triste de su carrera. Recordó cómo Russo "tocó con una varita mágica" su camino, siempre listo para escucharlo, aconsejarlo y responderle. Nunca le negó una nota, ni siquiera en los momentos más difíciles. "Miguel era el más humano de los que conocí en ese nivel", aseguró el santafesino, destacando esa bondad que iba más allá del fútbol.Una anécdota pinta de cuerpo entero al DT: sin conocerlo en persona, Russo se subió al auto en Rosario y manejó hasta San Guillermo, un pueblo chico de 8 mil habitantes, para compartir un asado en el parque. "Me mandó un mensaje desde la ruta, con una niebla infernal, y al mediodía ya estaba comiendo con nosotros", contó Nunia. Ese encuentro, que buscaba solo un momento de amistad fuera de las cámaras, fue el comienzo de una relación donde "nunca se priorizó una nota", sino el vínculo.La confianza entre ellos se hizo fuerte, sobre todo en la segunda etapa de Russo en Boca. Nunia le había recordado que le faltaba la vuelta olímpica en La Bombonera. Pocos meses después, tras salir campeón, Russo lo llamó a las 3 de la madrugada para compartir esa alegría y contarle que había cumplido su sueño. Incluso, le dio la primera entrevista post-título, sin vueltas ni protocolos de club.Russo tenía esas atenciones que lo hacían único. Le regaló una camiseta firmada tras su último partido en Central, con un "Cuídala mucho, Emi". Lo invitó a cubrir partidos, le consiguió hotel o simplemente compartían una cena. Gestos que, para Nunia, "no se pueden explicar ni enumerar". Nunca pidió un trato especial, aunque el periodista no trabajara para los medios más grandes del país.La conexión se profundizó cuando Russo enfrentaba su enfermedad y Nunia vivía el duelo por su abuela. Hasta el final, el técnico mantuvo la lucidez y la fortaleza, deseando terminar su carrera en Boca y agradeciendo a los hinchas. "Siempre estuvo lúcido", remarcó Nunia, agradecido de haberle podido decir todo en vida. La última vez que hablaron, Russo le pidió que, cuando tuviera un rato, volvieran a compartir un asado. Una promesa que quedó en el aire, pero que marcó para siempre la vida de este periodista.

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