¡El changuito sigue pesado!
A pesar de que la inflación aflojó, los precios en el supermercado siguen en picada. Te contamos todo.
¡Atención, atención! Aunque la inflación en Argentina ha decidido tomarse un descanso, llenar el changuito del supermercado se ha vuelto una verdadera odisea para la mayoría de los mortales. Los hogares están con el presupuesto más ajustado que un pantalón viejo, donde los servicios le están ganando la batalla y los ingresos no alcanzan para cubrir la canasta básica sin andar haciendo malabares.
Según un estudio de la consultora Analytica, la Patagonia se lleva el premio al costo más alto del changuito, con un promedio de $800.594 en septiembre. ¡Una locura! Le siguen de cerca Chubut con $790.224, Río Negro a $782.517, Neuquén en $777.616 y Tierra del Fuego con $776.522. Así que, ya saben, si están por esos lados, preparen la billetera.
En el lado opuesto del mapa, las provincias más baratas son Corrientes con $737.440, Formosa a $735.817 y Misiones que se queda en $732.793. ¿La diferencia? Casi $70.000 de brecha. Pero ojo, que en esas provincias del NEA, el poder de compra está más golpeado que un boxeador en el último round, ya que los salarios son considerablemente más bajos.
El informe también da detalles picantes sobre las subas. Las mayores subas porcentuales se vieron en Río Negro con un +3,3%, Neuquén con +2,96% y Corrientes con +2,94%. Por otro lado, Tucumán, La Rioja y Salta se comportaron un poco mejor, con aumentos más moderados entre el 1,2% y el 1,44%.
Entre los productos que más subieron, el aceite de girasol se lleva la medalla, con alzas que van del 4% al 9%. El azúcar no se queda atrás, con subas del 1% al 3% en la mayoría de las provincias. Aunque en Misiones (+8,6%) y La Pampa (+4,6%) se pasaron de rosca, Mendoza, por su parte, nos sorprendió con una baja del 5,4%. ¡Increíble!
Analytica aclaró que la diferencia de precios entre regiones se debe a los costos logísticos, el nivel salarial y la presión impositiva. En la Patagonia, los salarios son más altos, lo que compensa un poco los precios elevados de los alimentos. En el NEA, aunque los precios son más bajos, los ingresos no acompañan, y el impacto sobre el bolsillo se siente fuerte: allí, el changuito se lleva el 29,6% del ingreso de dos salarios promedio, en comparación con el 15,5% en el sur del país.
Por último, el estudio advirtió que, aunque el Gobierno podría mostrar un nuevo descenso de la inflación mensual en octubre, el alivio aún no se siente en las góndolas. Para millones de argentinos, ver caer los precios no significa que el poder adquisitivo mejore, y llenar el changuito se mantiene como una de las pruebas más duras del mes. ¡Así estamos, che!