¡Atención Mendoza! Poca nieve, menos agua: se viene un verano complicado y hay alerta por los ríos
La falta de nevadas en la cordillera durante el invierno dejó a Mendoza con los caudales de los ríos por el piso. Las autoridades ya advierten que el 2025-2026 será un año de sequía brava, afectando todo, desde el riego hasta el consumo diario.
Esto no es casualidad. El invierno pasado casi ni nevó en la cordillera, y a eso se sumó una sequía que se extendió por toda la región. El resultado es que ahora hay que empezar a cuidar cada gota, porque el recurso es limitado y la escasez va a ser una constante en el ciclo agrícola que se viene, el 2025-2026.
El pronóstico es claro: algunos ríos apenas van a tener entre el 58% y el 73% de su caudal promedio. El río Mendoza, por ejemplo, que es clave para la provincia, va a pasar de 1.370 hectómetros cúbicos a unos 845, lo que es apenas el 61% de lo que se espera normalmente. Otros como el Tunuyán, Diamante, Atuel, Malargüe y el Grande, el más importante de todos, también van a sufrir una baja zarpada.
Sergio Marinelli, el superintendente de Irrigación, no se guardó nada y dijo que esto es parte de una "nueva normalidad", y que "este sería el penúltimo año, no el más malo, sino el que le sigue hacia arriba, con muy poca cantidad de agua". Por su parte, Rubén Villodas, director de Gestión Hídrica, fue más directo: "El problema lo vamos a tener el año que viene. Va a ser un año malo. Este año estamos bien, pero el año que viene no".
Esta drástica reducción se debe directamente a la falta de nieve acumulada en la cordillera, un fenómeno que se atribuye al cambio climático y a la disminución de los glaciares. Es un golpe duro que nos obliga a repensar cómo usamos el agua.
Así que, a ponerse las pilas. Las autoridades piden optimizar el uso, planificar y evitar cualquier tipo de derroche, desde la producción agroindustrial hasta el consumo en casa. Cada gota cuenta para que el impacto de esta sequía no nos deje "hechos pelota".