El Gobierno con lo justo: quedan pocos dólares para frenar la disparada antes de los comicios
Con las elecciones a la vuelta de la esquina, el Tesoro se queda sin margen para sostener el tipo de cambio. ¿Qué pasará si se agotan estos fondos?
Faltan menos de dos semanas para las elecciones y la gente, como siempre, sale a buscar dólares. Mientras tanto, el ministro Caputo está en Washington, a la espera de que se defina la ayuda que prometió Estados Unidos. Se queda hasta el martes, cuando Milei se vea con Trump.
El Tesoro ya lleva seis días seguidos vendiendo billetes verdes. Dicen que ya se gastaron más de 1.600 millones de dólares en esta movida. Esta estrategia arrancó después de que el campo liquidara divisas por una rebaja temporal de retenciones, pero de los más de 6.000 millones esperados, solo entraron 2.200 millones.
Según los expertos, con lo que queda, el Gobierno podría aguantar la presión cambiaria unos cuatro o cinco días más. Si esos fondos se terminan, el Banco Central tendría que usar sus propias reservas líquidas para defender el techo de la banda de flotación, y eso sí que sería un problema, porque ya las usó en el pasado para mantener el dólar.
Caputo se juntó con gente clave en Estados Unidos, como el secretario del Tesoro y la directora del FMI, buscando esa ayuda tan esperada. Pero por ahora, no hay noticias concretas sobre cuándo ni cuánto dinero llegaría.
La demanda de dólares no para. La gente se refugia en el billete verde antes de votar. En septiembre, los depósitos en dólares en los bancos subieron en 1.600 millones, lo que muestra que la plata sigue acá, aunque también se va algo por gastos en el exterior.
Hay quienes piensan que, después de las elecciones, se viene un cambio fuerte en cómo funciona el dólar en Argentina, buscando una flotación más libre. Pero hasta la votación, algunos creen que más controles cambiarios podrían ser la salida más barata para aguantar la presión.
En resumen, la situación es de mucha tensión. Con los ojos puestos en Estados Unidos y el FMI, el Gobierno hace malabares con lo poco que tiene para sostener el dólar, mientras la cercanía de las elecciones no hace más que aumentar la incertidumbre.