La UNESCO tiene nuevo jefe árabe en medio de la bronca de EE.UU. y la preocupación por el patrimonio mundial
Un exministro egipcio toma las riendas de la agencia cultural de la ONU, mientras Estados Unidos se va con denuncias de sesgo. ¿Qué pasará con la plata y los sitios históricos?
El-Enany, de 54 años, fue elegido por la junta para suceder a la francesa Audrey Azoulay. Su gran desafío, según él mismo dijo, será el presupuesto. Es que Estados Unidos, que se va a fines de 2026, aportaba nada menos que el ocho por ciento de toda la financiación. El nuevo director ya avisó que su prioridad es que los yankis vuelvan a la mesa.
Desde Egipto, el presidente Abdel Fattah al-Sisi festejó la designación como un "éxito histórico" para su país. El-Enany prometió que buscará que las decisiones en la UNESCO sean más "técnicas" y menos "políticas", un punto que genera mucho debate dentro de la organización.
Estados Unidos había pegado el portazo en junio, argumentando que la UNESCO tenía un "sesgo" contra Israel y promovía causas "divisorias". Esta salida, que se hará efectiva en 2026, representa un golpe fuerte para las arcas de la agencia, que ya venía con problemas.
Para llegar a este puesto, el egipcio le ganó a Firmin Edouard Matoko, de la República del Congo. El-Enany se la pasó los últimos 30 meses de campaña visitando 65 países y juntándose con más de 400 personas, mostrando que se puso las pilas para conseguir el cargo.
Si se confirma su nombramiento, que se espera para el 14 de noviembre, será el primer director general de la UNESCO de un país árabe y el segundo de África. La votación fue contundente: obtuvo 55 de los 57 votos emitidos por la junta ejecutiva.
Ahora falta la ratificación final, que se hará en Uzbekistán el próximo 6 de noviembre, durante la asamblea general. Históricamente, la asamblea siempre acepta lo que recomienda la junta, así que se espera que no haya sorpresas.
Con este cambio de mando y la salida de un peso pesado como Estados Unidos, el futuro de la protección de los sitios patrimoniales mundiales queda picando. Habrá que ver cómo se las arregla la UNESCO para seguir adelante con su noble misión.