Escándalo en Bariloche: La defensa de la "secta rusa" niega el "quilombo" y acusa a la Justicia
Las mujeres rusas detenidas en Bariloche por el caso de la supuesta "secta" denuncian un trato inhumano y que la causa es un invento, mientras su abogado acusa a la Justicia de estirar los plazos sin pruebas.
El caso de la llamada "secta rusa" en Bariloche, que ya lleva meses en boca de todos, se puso picante de verdad. El abogado Carlos Broitman, que defiende a las mujeres involucradas, no se guardó nada y salió a decir que todo es un "quilombo" armado, una farsa, sin pruebas sólidas. Las detenciones de marzo, que apuntaban a trata de personas, hoy están en el centro de una fuerte polémica por cómo se manejó la investigación.Las ciudadanas rusas, que estuvieron presas, contaron un calvario: denunciaron que las tuvieron cinco días paradas, esposadas, casi sin agua ni colchón. Algunas se desmayaron y así las llevaron a declarar. Una de ellas, Svetlana Komkova, que vive en Brasil, aseguró que estaban de turismo y para hacer deporte. Otra, Beliakova Nadezhda, una jubilada, contó que quería vacacionar en la Patagonia y que los calabozos eran "muy chicos, con solo una cama de piedra, todo oscuro".Uno de los puntos más ríspidos fue el parto en el hospital local. La Fiscalía habló de una joven engañada y de un intento de cambiar la partida de nacimiento para sacar un DNI argentino. Pero Broitman salió al cruce y reveló que una enfermera admitió haberle mentido a las mujeres, pidiéndole a la madre que inventara un nombre de padre. Komkova, por su parte, aclaró que solo tacharon una letra en el nombre para evitar el "bullying" y que ni siquiera era un documento definitivo. El abogado ya avisó que va a demandar a la enfermera por "faltar a su deber".Y como si fuera poco, apareció el tema de las pastillas. A una de las detenidas la acusaron de llevar 131 pastillas de cocaína. La defensa jura que eran medicamentos de venta libre y que "inventaron una causa de la nada". La Fiscalía sigue firme con que los reactivos dieron positivo a cocaína, pero un informe de Goya sobre 22 muestras biológicas y objetos secuestrados no encontró ni rastros de drogas. ¡Manso lío!Mientras tanto, Konstantin Rudnev, el supuesto líder de esta historia, sigue preso en Chubut hasta fines de 2025. Los otros 20 imputados (19 mujeres y un hombre) fueron liberados en abril, pero no pueden salir del país ni acercarse a la supuesta víctima. Broitman insiste en que Rudnev ya pagó una condena de 11 años en Rusia y que no pueden usar eso para "condenarlo ahora" sin pruebas concretas.El abogado defensor es contundente: "Hace siete meses que no presentan una prueba nueva". Denuncia que la Fiscalía estira los plazos y que el 90% de los imputados ni siquiera se conocen entre sí, más allá de ser rusos. Para colmo, las mujeres se sienten desprotegidas, con miedo a la Fiscalía y sin traducciones correctas en las audiencias, sintiendo que "se les anularon los derechos".La Justicia, por ahora, mantiene abierto el expediente y extendió la investigación por un año más. Parece que este "quilombo" judicial en Bariloche, con denuncias cruzadas, acusaciones de espionaje y falta de pruebas claras según la defensa, está lejos de terminar. Un verdadero papelón que tiene a la gente de barrio con la boca abierta.