Borges ocultó sus libros "incómodos" por 100 años: ¿qué había de tan picante en ellos?
Hace un siglo, el gran escritor argentino intentó desaparecer dos de sus primeras obras. ¿Vergüenza? ¿Arrepentimiento? Te contamos la verdad detrás del misterio.
La movida de Borges fue clara. Una vez que alcanzó la fama, el escritor se puso las pilas para reescribir su propio pasado. "Inquisiciones", su primer libro de ensayos, nunca volvió a ser editado en vida del autor, ni siquiera lo incluyó en sus Obras Completas. Lo mismo pasó con "Luna de enfrente", un poemario que fue retocado hasta el hartazgo. Era como si el Borges maduro quisiera corregir al joven, pulir sus "errores" antes de que los demás los vieran. Recién en 1993, años después de su muerte, María Kodama los rescató y los publicó.
¿Pero qué era lo que tanto le molestaba? Parece que el Borges de los veinte era muy distinto. Se arrepentía de un estilo más solemne, de arranques vanguardistas que luego consideró excesivos, y de ventilar demasiado sus asuntos personales, como un amor que lo marcó con Norah Lange. Hasta hubo críticas a su propia familia y algunas ideas políticas que con el tiempo cambió. Quería que lo recordaran de otra forma, más pulcra, más "borgesiana" a su manera.
Sin embargo, ¿vale la pena leer esos libros que él mismo despreció? ¡Claro que sí! Aunque él los llamara "absurdos" o "ajenos", en esos textos está la semilla del Borges que todos conocemos y admiramos. Ahí se ven las primeras chispas de su ingenio, la forma en que empezaba a jugar con el lenguaje y a explorar las ideas que lo harían inmortal. Son un mapa para entender cómo se formó ese gigante de nuestra literatura.
En esas páginas tempranas descubrimos a un Borges menos "frío" y más cercano, con sus pasiones y sus dudas. Poemas como "Isidoro Acevedo", dedicado a la agonía de su abuelo, nos muestran a un pibe sensible que se enfrenta a la muerte, desmintiendo esa imagen de intelectual distante. Es un viaje al corazón del autor, una oportunidad para conocer al Borges que él mismo intentó ocultar, pero que hoy, a un siglo de su publicación, vuelve a salir a la luz para todos nosotros.