Los salarios en picada: una caída del 11% bajo Javier Milei
Mientras el sector privado se mantiene a duras penas, los empleados públicos sufren un ajuste brutal de casi el 20% en su poder adquisitivo. Los no registrados parecen ser los únicos que se salvan de la tormenta.
En un panorama desolador, los salarios registrados siguen con una tendencia que deja mucho que desear. A pesar de que febrero, mayo y julio tuvieron algún respiro con aumentos, el resto del año ha sido un verdadero desastre. Comparando con 2023, la realidad es aún más cruda: los haberes se desploman un 5,25% frente a la inflación, y con la nueva canasta del índice de precios al consumidor, la caída real se eleva al 11,2%. Esto es un verdadero golpe al bolsillo de los trabajadores argentinos.
Desde la consultora Vectorial no tienen piedad y aseguran que "la dinámica de los primeros siete meses del año muestra un patrón errático, sin una tendencia clara de recuperación sostenida". En otras palabras, el panorama es sombrío y se vislumbra un amesetamiento que asusta a más de uno. Mientras tanto, el sector privado se mantiene casi congelado con una pérdida del 0,33% en su poder adquisitivo, pero los empleados públicos son los que están realmente en la lona, con un desplome del 14% frente a la inflación que publica el INDEC.
La situación se complica aún más con la nueva canasta del IPC, que ha ajustado los números a su antojo. La pérdida del poder adquisitivo para los empleados públicos se dispara al 19,4%, mientras que los privados no quedan mucho mejor, con un 6,6% real. Así, el umbral de salarios se ubica en un preocupante 80,6 y 93,4 puntos, respectivamente. Si esto no es una crisis, no sé cómo llamarlo.