"Distancias del corazón": el libro que le pone voz al dolor y al orgullo de las madres con hijos emigrados
Silvina Scheiner presenta en Rosario su conmovedor libro sobre el vínculo con los hijos que se fueron a vivir lejos, una realidad que toca a miles de familias argentinas.
Para muchas mamás argentinas, el Día de la Madre ya no es lo mismo. Con casi dos millones de compatriotas desparramados por el mundo, desde España hasta Australia, la mesa familiar a veces queda con un asiento vacío, y el abrazo se da por videollamada, ajustando horarios y husos.Para ponerle palabras a ese sentir, la periodista Silvina Scheiner escribió "Distancias del corazón". Un libro que no solo relata su propia historia –su hija Maia se fue a Australia y se quedó– sino que bucea en el duelo y la transformación que viven los padres cuando sus pibes arman la valija y cruzan el charco.Como bien dice Scheiner, "somos una generación que entregó a sus hijos al mundo, pero nadie nos preparó para el vacío que eso deja". No es solo que se van, sino que uno se reinventa, busca nuevos sentidos a la vida cotidiana. Es un orgullo verlos crecer lejos, pero también un dolor que se siente en el alma, una mezcla de soledad e incertidumbre.Para charlar de todo esto, Silvina Scheiner llega a Rosario este miércoles 8 de octubre a las 18 en el Museo Estevez. Ahí va a encontrarse con otras "mamás de hijos golondrina", esas que se la rebuscan para que la distancia no corte el lazo, transformando la ausencia en un puente.La autora no se guarda nada al contar cómo la pandemia volvió ese viaje transitorio en un exilio largo, con Australia a 36 horas de vuelo y miles de dólares. Para aguantar la ausencia, Scheiner se puso las pilas: terapia, clases de comedia musical, canto, zapateo americano, hasta aplicaciones de citas. "El hacer calma el sentir", repite una frase que la ayudó a seguir adelante.El reencuentro con Maia, después de tres años, fue fuerte. La vida afuera no es tan de Instagram, y su hija había pasado de todo. Pero la música, una canción que cantaban de chiquitas, fue el puente para volver a conectar. Un momento que marcó el inicio de una nueva etapa, donde la maternidad se redefine, y el amor se adapta a los kilómetros.Porque la distancia física es solo una parte. El verdadero desafío, dice Scheiner, es mantener vivo ese lazo, ese "adiós que se repite en cada llamada, en cada ausencia en la mesa familiar". Un mensaje para todas esas madres que día a día reconstruyen el amor a la distancia.