Para ver esta nota en internet ingrese a: https://www.delsurdiario.com/a/67919
Caso Yéssica Contreras

El infierno de Yéssica: La niña de 4 años torturada y asesinada por sus padres en San Luis

Hace más de 30 años, el brutal crimen de Yéssica Contreras en San Luis dejó una herida que aún no cierra. El forense que hizo la autopsia revive el horror de una nena de 4 años martirizada por quienes debían cuidarla.

El infierno de Yéssica: La niña de 4 años torturada y asesinada por sus padres en San LuisCrédito: Infobae

Julio de 1993. Hace más de tres décadas, en San Luis, el médico forense Ricardo Torres (hoy con 70 años) vivió una mañana que jamás borraría de su memoria. Un policía, que luego se supo que era el padrastro de la víctima, intentó llevarse el cuerpo de una nena de cuatro años que había llegado sin vida al hospital. Torres se negó y, al llegar a la morgue, se encontró con una escena que le llamó la atención: la pequeña estaba vestida de fiesta, con un moño, un atuendo inusual para un día de semana. Esa imagen fue solo el inicio de un horror impensado.Cuando Torres comenzó la autopsia, el espanto se apoderó de él. El cuerpo de Yéssica Noemí Contreras presentaba 70 quemaduras de cigarrillo, mechones de pelo arrancados y marcas de uñas por todos lados. Algunas lesiones eran recientes, otras más antiguas, demostrando un calvario de meses. La autopsia fue contundente: había sido brutalmente torturada, sufrió abusos sexuales y un golpe en el abdomen le provocó la muerte. Un horror difícil de describir.Ese mismo día, la justicia no tardó en actuar. La madre de Yéssica, María Noemí Contreras, y su pareja, el expolicía Gregorio Fabián Villa (el mismo que intentó engañar al forense), fueron detenidos. En la casa de barrio Cruz de Piedra, los allanamientos revelaron más pruebas del abuso sistemático, incluyendo cabellos bajo la cama y el bastón policial. El fallo judicial fue lapidario: los condenaron a prisión perpetua por un motivo escalofriante, "mataron por placer". Este caso, zarpado de crueldad, cambió para siempre a San Luis.El juicio, dos años después, fue un calvario. El forense Torres tuvo que revivir cada detalle y se quebró varias veces al recordar el horror. El fotógrafo Javier Carrillo, quien cubrió el caso, tampoco olvida la mirada del expolicía Villa: "Me miró a los ojos con una calma terrible y sonrió. Esa sonrisa la tengo grabada hasta hoy. Pocas veces uno ve la maldad pura. Ese día la conocí", relata. La gente en la sala no se guardó nada y los insultaba sin parar.A pesar de la condena a prisión perpetua, en 2012 ambos recuperaron la libertad, un beneficio que generó un manso quilombo. Incluso se casaron en la cárcel y tuvieron un hijo. Cuando intentaron volver a su casa en Cruz de Piedra, los vecinos, que habían transformado el lugar en un santuario para Yéssica, prendieron fuego la vivienda. Después de ese episodio, su rastro se perdió por completo.El forense aún recuerda detalles escalofriantes del juicio, como que en invierno, con temperaturas bajísimas, rociaban a Yéssica con agua fría para reanimarla cuando perdía el conocimiento durante las torturas. La nena había dejado de ir a la escuela, y Torres se sigue preguntando cómo nadie se dio cuenta de semejante maltrato. Este caso lo marcó tanto que necesitó terapia y, aunque le costó, siguió trabajando y dando charlas en Latinoamérica sobre la violencia infantil. "Es un caso que jamás pude olvidar", confiesa, y nos deja pensando en la importancia de estar atentos a las señales.

Te puede interesar

Últimas noticias

Ver más noticias