Andrés Paredes: Un Viaje Sensorial desde Misiones al Sívori, donde la tierra cuenta historias
El artista Andrés Paredes trae la esencia de la tierra colorada al Museo Sívori con "Un puñado de tierra", una muestra que te envuelve en recuerdos y reflexiones sobre nuestra identidad y el arte del NEA.
Imaginate entrar a una sala de museo y que te reciba el aroma de lavanda, yerba mate y otras hierbas medicinales. Eso es lo primero que te pasa en "Un puñado de tierra", la muestra de Andrés Paredes en el Museo Sívori. Este artista misionero, con ese gesto, te mete de lleno en un viaje que te despierta los sentidos y, sin que te des cuenta, te conecta con la memoria más profunda, esa que está atada a los olores de la infancia o del pago.El nombre de la expo no es casualidad. "Un puñado de tierra" viene de un poeta paraguayo exiliado y habla de ese pedacito de suelo que uno se lleva cuando se va de su lugar, cargado de historia y momentos felices. Paredes, que hace unos años se vino a vivir a Buenos Aires pero sigue yendo y viniendo a Misiones, lo sabe bien. Para él, esa "mancha de tierra colorada" que abarca Misiones, parte de Corrientes, Paraguay y Brasil, es su fuente de inspiración, un lugar donde la mitología guaraní y el sincretismo son moneda corriente.En las salas, te encontrás con instalaciones que te hacen pensar. Hay bolitas de arcilla con semillas de trébol y árboles nativos que, si caen al suelo, prometen un nuevo brote. También orquídeas que florecen y se marchitan, mostrando que la vida sigue, que no hay muerte, solo ciclos. Y un friso enorme, de veintidós metros, pintado con tierra, cemento y acrílico, que representa el cielo de septiembre en Buenos Aires. Es como ver un pedazo de cielo en la tierra, una invitación a reflexionar sobre la trascendencia y lo que viene después, inspirado en la cosmovisión guaraní del "camino del tapir".La muestra sigue con obras como "El oro de los sueños", donde el artista explora la conexión entre nuestros ríos y la búsqueda de riquezas minerales, y "Materia Vibrante", una instalación con cristales sintéticos que te hace pensar en el impacto del extractivismo y la "espiritualidad" de las piedras. Paredes plantea una pregunta que quedó picando: ¿qué sentiría un continente si no le hubieran sacado ni una amatista, ni un poco de oro?Paredes no se guardó nada en la charla. Contó que, aunque ahora vive acá, por años viajó con sus obras en camiones de yerba desde Apóstoles. Empezó en el arte casi de casualidad, pero se puso las pilas y de golpe se encontró en Arteba, vendiendo su primera obra a los 24. Hoy, con una trayectoria importante, lamenta que la escena del arte en el NEA esté "como en un desierto" por la falta de becas y apoyos, obligando a los artistas a pensar solo en las ferias.Para él, la territorialidad es clave en el arte de la región. "Nosotros pateamos la historia de nuestros pueblos", dijo, refiriéndose a ciudades antiguas como Corrientes y a la naturaleza indomable que te rodea. Es imposible no trabajar con el paisaje en el Litoral, incluso los que se resistían terminaban dialogando con él. Es una necesidad de identificarse, de mostrar la frescura y la reverencia por lo que nos habita, desde el misionerismo al correntinismo.Andrés cree que no todos los sistemas de arte tienen que ser iguales al porteño. Falta mucho en el interior, sobre todo en Misiones, la "pata de la crítica" y el desarrollo de conceptos. No es solo publicar una gacetilla, sino incentivar a la gente a "aprender a ver el arte", a generar pensamiento crítico en distintos medios. Es fundamental para que el coleccionista se interese y se sienta representado, más allá de la vidriera de una feria.Si te picó la curiosidad, "Un puñado de tierra" te espera en el Museo Sívori, en Av. Infanta Isabel 555. Abrí los sentidos y dejate llevar por esta propuesta única. Hay días con entrada sin cargo, así que no hay excusas para no ir a darse una vuelta.