Se apagó la voz de Vera Jarach, un ícono de la lucha por los derechos humanos
Sobreviviente del fascismo y madre de Franca, desaparecida en la dictadura, Vera dedicó su vida a la defensa de los derechos humanos en Argentina.
La noticia sacudió los corazones de muchos: Vera Jarach, una de las figuras más emblemáticas de las Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, falleció este viernes. Su existencia estuvo marcada por dos tragedias que forjaron su compromiso inquebrantable: primero, el exilio con su familia para escapar del fascismo en Italia, y luego, la desaparición de su hija Franca durante la oscura dictadura militar.
El triste anuncio fue realizado por Taty Almeida, presidenta de la organización, a través de un emotivo comunicado. En él, las Madres expresaron: "Acaba de fallecer nuestra amada compañera Vera Jarach. Nuestro corazón no nos da fuerza para detallar ahora lo que fue su vida cargada de valores y con firme compromiso de trabajar la mejor Memoria y, a través de ella, procurar Verdad y Justicia para con su preciosa hija Franca, hija de todas nosotras".
Una vida atravesada por la historia
Vera nació el 5 de marzo de 1928 en el norte de Italia. En 1939, junto a su familia, llegó a la Argentina huyendo de la persecución fascista. El viaje lo hicieron en el barco Augustus y, aunque la infancia parecía escapársele entre miedos, ella recordaba que en la travesía los chicos aún encontraban espacio para jugar al escondite.
Una vez en Buenos Aires, completó la escuela primaria en una institución italiana y continuó su formación en un liceo de señoritas, ya que el Colegio Nacional Buenos Aires no admitía mujeres. Más tarde, se desempeñó como periodista en la agencia de noticias ANSA y se casó con el ingeniero Jorge Jarach, también de origen italiano.
En 1957 nació Franca, su única hija, a quien las fotos retratan con la misma sonrisa amplia de su madre. Brillante en los estudios, fue abanderada del Colegio Nacional Buenos Aires hasta que, por su militancia, terminó expulsada junto a otros compañeros. Decidió concluir su formación en un liceo, pero su destino se vería truncado apenas unos meses después.
La desaparición de Franca
El 25 de junio de 1976, con solo 18 años, Franca fue secuestrada en un operativo que coincidió con la caída de un grupo de militantes gráficos. A los pocos días, logró llamar a su familia para avisar que estaba detenida en la Superintendencia de Seguridad Federal. Nunca volvió a aparecer.
La búsqueda desesperada llevó a Vera a tocar las puertas de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH), creada poco antes del golpe de Estado. En 1977, se sumó a Madres de Plaza de Mayo, organización con la que mantuvo su compromiso hasta el final de su vida.
Además, fue una de las fundadoras de la Fundación Memoria Histórica y Social Argentina, desde donde continuó trabajando por verdad, memoria y justicia. Su nombre y su lucha permanecerán ligados de manera indeleble a la historia argentina y a la defensa de los derechos humanos.