Europa mira al Mercosur: un acuerdo que promete más que aranceles y abre puertas a inversiones
Suiza y Noruega ven en el acuerdo EFTA-Mercosur una oportunidad clave para atraer inversiones y acceder a mercados exigentes. ¿Se viene un cambio de juego para la región?
Los embajadores suizo y noruego en Argentina, Hans Bortis y Halvor Sætre, explicaron que esperan un salto grande en el comercio, entre un 20% y un 40% en los primeros años. Bortis recordó que con acuerdos parecidos, como en Centroamérica, el crecimiento fue similar y podría llegar al 50% para 2040. ¡Mansa oportunidad!
Pero ojo, esto no es solo bajar impuestos a las importaciones. Para ellos, lo más importante es la confianza para los inversores. Sætre lo llamó un "acuerdo de quinta generación" que busca un equilibrio entre el libre comercio y la sustentabilidad. Es decir, que sea negocio pero cuidando el planeta.
Este pacto abarca desde el intercambio de productos y servicios hasta la propiedad intelectual y las compras del Estado. A diferencia del que negocia la Unión Europea, este de EFTA es puramente comercial, sin tantas vueltas políticas.
Ahora, el desafío es que lo aprueben los parlamentos de los ocho países. En Suiza, por ejemplo, el sector agrario tiene mucho peso y podría generar un quilombo, incluso con la posibilidad de un referéndum. Los ecologistas también están atentos a los temas ambientales, como la deforestación.
Más allá de los números, el acuerdo tiene un peso geopolítico importante. El embajador de Brasil, Julio Glinternick Bitelli, destacó el "pragmatismo" de los gobiernos del Mercosur para lograrlo. Y Uruguay, con su embajador Diego Cánepa, lo ve como un "cambio de paradigma", porque permite que entre en vigor bilateralmente sin esperar a todos. ¡Un golazo para Uruguay!
Este empuje con EFTA podría, además, destrabar el acuerdo con la Unión Europea, que viene medio frenado. Bortis bromeó que los europeos estaban celosos de la velocidad. Y la buena noticia es que, según trascendió, el pacto con la UE se podría firmar el 5 de diciembre en Brasil. ¡Atenti!
En definitiva, los mercados de EFTA, aunque más chicos en población, son muy exigentes y con alto poder adquisitivo. Si un producto del Mercosur entra ahí, le abre la puerta a otros mercados gigantes de Europa, como Alemania o Francia. Es una chance para que nuestros productos se pongan las pilas y compitan a nivel mundial.