Juan Gatti, el crack que vistió a Almodóvar y Spinetta: Doctorado de la UBA y anécdotas imperdibles
El legendario diseñador argentino Juan Gatti, cerebro detrás de tapas icónicas y afiches de cine, recibió un doctorado honoris causa y soltó anécdotas de su carrera global, desde el Flaco hasta Pedro.
Gatti es una verdadera leyenda viva. Trabajó con grosos como Almodóvar, el Flaco Spinetta, Peter Lindbergh y Karl Lagerfeld, y tiene la autoridad para nombrarlos por su primer nombre. Aunque adora Buenos Aires, tiene una regla clara: "No me quedo más de veintiún días. Después del día quince, los amigos ya se empiezan a quejar", cuenta entre risas, extrañando el humor y la ironía argentina que, dice, en España no se encuentra tan fácil.
Esta vez, Gatti volvió a la capital para un golazo: el Festival Internacional de Cine de la UBA (FIC.UBA) le entregó un doctorado honoris causa. "Me da pudor", confesó, pero lo aceptó por un motivo especial: "Mis viejos siempre quisieron que fuera doctor... ¡así que les doy el gusto!". Además, sus padres nunca terminaron de entender bien a qué se dedicaba, y menos que le pagaran por ello. En el festival, también se puede ver una muestra de sus afiches icónicos.
Recordó sus inicios en la Buenos Aires de fines de los 60, una época "fabulosa" en el Di Tella donde era "la mascotita" del grupo. "Nosotros éramos el pop", dijo, describiendo cómo se sentían "en el culo del mundo" pero con una sed de vanguardia que los hacía mirar a Londres y competir por ver quién era "más flamboyante".
Sobre la tapa de "Artaud", que le preguntan siempre, Gatti se ríe. "Siempre tengo la idea de sacar un librito de las cosas que refieren a esa tapa", bromea, mencionando desde una "pizza Artaud" hasta un "jabón derritiéndose". Aunque a veces está "harto de Artaud", aclara que no le molesta, porque en ese momento "era divertirnos, hacer lo que nos gusta. Por ejemplo, con el rock, hacer quilombo".
Su camino lo llevó de la explosión creativa porteña a Nueva York, justo cuando el disco moría y nacía el punk. Pasó de Studio 54 al CBGB’s, conoció a Warhol y hasta a Colin Type, el maquillador que, ¡atención!, es el responsable de la bragueta del famoso disco "Sticky Fingers" de los Rolling Stones. Después, llegó a un Madrid que también estaba prendido fuego en los 80, donde una campera ya te hacía "amigo" de la movida.
A Pedro Almodóvar lo conoció en una fiesta, cuando el director todavía mostraba cortos. Desde "Matador", su segunda película, Gatti le puso imagen a sus obras. Aunque tuvieron sus "quilombos" por temas de derechos, un amigo en común, Topacio Fresh, los "trampeó" para que se reencontraran "como si nada". "Con Pedro, no sé muy bien lo que le gusta, pero sé lo que no le gusta", explica, y esa es la clave de su trabajo. Su cartel favorito, "Tacones lejanos", es un ejemplo de su filosofía: "menos es más".