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Abuelos Solidarios

Corazones que no tienen edad: Más de 80 abuelos le ponen el pecho al Banco de Alimentos

En el Día de las Personas de Edad, conocemos a los adultos mayores que, entre 65 y 86 años, se ponen las pilas para ayudar a miles en el Gran Buenos Aires. Una muestra de que la solidaridad no tiene fecha de vencimiento.

Corazones que no tienen edad: Más de 80 abuelos le ponen el pecho al Banco de AlimentosCrédito: Infobae

Cada mañana, en el depósito del Banco de Alimentos de Buenos Aires, se vive una fiesta de la solidaridad que cruza todas las edades. Justo ahora, que se celebra el Día de las Personas de Edad, queremos destacar a ochenta abuelos y abuelas, de entre 65 y 86 años, que no paran un segundo. Ellos dedican parte de sus días a organizar, clasificar y mover mercadería, dándole una mano enorme a la organización.Estos "pibes" de más de 60 representan casi el 18% de los 450 voluntarios estables del Banco. Laburan codo a codo con jóvenes y gente de todas las edades, generando un intercambio generacional re lindo. Reciben donaciones, seleccionan y distribuyen alimentos, y hasta se meten en la parte administrativa o visitan comedores. Para muchos, esto no es solo ayudar, sino también una forma de seguir conectados, de sentirse útiles y parte de algo importante.Víctor Mohadeb, con sus 86 pirulos, es uno de ellos. Él cuenta que encontró un nuevo motor para su vida en el Banco después de la triste pérdida de su esposa. "Disfrutamos mucho, hacemos del trabajo un disfrute", nos dice. "Cuando no venimos, nos falta algo. Buscamos canciones para cantar mientras trabajamos. Es convertir un trabajo en algo muy hermoso, haciendo algo valioso, que aporta". Una enseñanza de vida, ¿viste?Liliana Rodríguez, de 72, se sumó de pura gana. "Ayudar a quien lo necesita, comunicar y ayudar. Al salir de acá me siento un poco cansada y llena de satisfacción por ser útil y a la vez ayudar", confiesa. Y agrega: "Animo a otra gente a que lo haga para estar en movimiento, dar y sentir que estás viva. Se generan vínculos porque nos une la misma iniciativa". Por su parte, Clara Auguste, arquitecta de 74 años, llegó por recomendación y se enganchó con los talleres. "El Banco nos propuso hacer el taller de juguetes porque decía que para jugar hay que comer... entonces, daban comida y juguetes. Dirigí el taller de juguetes, y nos hicimos un grupo re lindo. Una vez que empecé, no lo quise largar más", nos contó. ¡Un golazo!Anabella Blanco, la jefa de Voluntariado del Banco, deja claro que las puertas están siempre abiertas para quien quiera sumarse. "El Banco es un espacio de puertas abiertas donde toda persona que quiera sumarse a colaborar siempre es bienvenida", asegura. Y agrega que muchos de estos abuelos armaron grupos de amigos que duran años, ¡algunos hace más de una década que están! No es solo clasificar alimentos, sino también un lugar para encontrarse. La psicóloga Mariana Kesselman, especialista en gerontología, refuerza esto: dice que el voluntariado es clave para un envejecimiento activo y saludable, ayuda a la cabeza y al cuerpo, y combate la soledad. ¡Los hace sentir valorados!Si te picó el bichito de la solidaridad, hay un montón de opciones para ayudar: desde recibir donaciones y clasificar productos hasta dar una mano en eventos, la oficina o ¡sacar fotos! Podés contactarte por la web, WhatsApp o por su Instagram (@bdalimentos). Desde Benavídez, en Tigre, este Banco de Alimentos es un eslabón fundamental que le da una mano a más de 360.000 personas por día en Capital y el Gran Buenos Aires, llegando a comedores y merenderos. Un manso laburo que demuestra que, para ayudar, no hay edad ni excusas.

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