¡Un bochorno! Las candidatas a Defensor del Niño denuncian que el concurso fue un "acting" y el ganador ya estaba puesto
Varias profesionales que participaron en la selección para la Defensoría de Niños y Adolescentes alzaron la voz. Aseguran que todo el proceso fue una farsa y que los elegidos ya estaban definidos de antemano por la política.
Un verdadero quilombo se armó en torno a la elección para el Defensor de Niñas, Niños y Adolescentes. Varias candidatas que se presentaron al concurso salieron con los tapones de punta, denunciando que todo el proceso fue "injusto, hiriente y ofensivo", y que lo que prometía ser transparente terminó siendo una farsa.El proceso, que duró más de dos meses para encontrar al reemplazante de Marisa Graham, estuvo lleno de sombras desde el principio. Las participantes criticaron la falta de claridad en las distintas etapas, desde el examen escrito hasta las entrevistas, dejando una sensación de que algo no cerraba.Las nueve profesionales que firmaron el comunicado, todas ellas con años de laburo y experiencia en el campo, contaron que se encontraron con puntajes "arbitrarios" y sin explicaciones. Sienten que sus trayectorias fueron desmerecidas y que años de lucha por los derechos de la niñez quedaron reducidos a "números opacos que no resisten explicación".Pero la gota que rebalsó el vaso llegó de la mano del diputado Nicolás Mayoraz. Una semana y media antes de que se anunciara oficialmente el nombre, él ya había tirado la posta: dijo que el elegido estaba "cocinado" por acuerdos políticos. Y sí, dio el nombre: María Paz Bertero. Hubo gritos y bronca entre los miembros de la Bicameral, pero la realidad terminó dándole la razón.Diez días después, el anuncio oficial confirmó lo que Mayoraz había adelantado: María Paz Bertero fue la elegida, junto a dos adjuntos, con el voto de siete de los diez integrantes de la Bicameral. Para las concursantes, esto no hizo más que confirmar la sensación de haber participado en un "simulacro" donde el resultado ya estaba escrito de antemano.Las quejas no son solo por la elección, sino por la forma: no se publicaron los exámenes a tiempo, los currículums aparecieron tarde y los criterios de evaluación se definieron casi sobre la hora. Para ellas, la transparencia no es un favor, sino un "deber del Estado", y lo ocurrido no solo las lastimó a ellas, sino que "erosiona la confianza de toda la sociedad".Ahora, esos nombres irán al Congreso para ser aprobados, pero el sabor amargo ya quedó. La Defensoría del Niño, una institución tan importante, arranca con un manto de dudas sobre su legitimidad, y eso, para la gente de barrio que espera respuestas, es un golpe duro.