Impulsan un mausoleo para Saúl Ubaldini, el histórico líder sindical que desafió a dictaduras y gobiernos
El titular de la UOM Capital, Antonio Caló, busca construir un cenotafio para el exjefe de la CGT en Chacarita, aunque la central obrera aún no se suma a la iniciativa. Un reconocimiento tardío para una figura clave de nuestra historia.
Saúl Ubaldini, el histórico líder de la CGT que marcó a fuego la resistencia obrera, descansa desde su fallecimiento en 2006 en un nicho humilde del Cementerio de Chacarita. Un lugar que, a simple vista, no refleja la magnitud de su figura: fue quien plantó cara a la última dictadura militar y luego encabezó la dura oposición al gobierno de Raúl Alfonsín con trece paros generales.Curiosamente, no es la actual cúpula de la CGT la que toma la posta, sino Antonio Caló, el titular de la UOM Capital. Él es quien busca que la memoria de Ubaldini tenga un lugar más destacado en el cementerio, a la altura de otros gremialistas de peso como Augusto Vandor o José Ignacio Rucci. La idea es levantar un cenotafio o un mausoleo, con su estatua incluida, para honrar su legado.El primer paso se dio esta semana con el traslado de sus restos a un pabellón del mismo cementerio. El acto contó con la presencia de su viuda, Margarita Muñoz, y otros familiares. También estuvieron Caló, el adjunto de la UOM Capital, Roberto Bonetti, y legisladoras porteñas del peronismo, que presentarán un proyecto para declarar a Ubaldini "persona ilustre" de la Ciudad.Tanto Caló como Bonetti destacaron la importancia de Ubaldini. Lo describieron como una "figura señera del movimiento obrero" y hasta lo calificaron como "el verdadero padre de la democracia" por su lucha contra la dictadura. Saúl Edólver Ubaldini, quien nos dejó a los 69 años, se convirtió en el referente más claro de la CGT, siendo fundamental para la recuperación política del PJ después de la derrota de 1983. Su camino empezó en una pequeña rama del Sindicato de Cerveceros, escalando hasta el primer plano gremial.Su perfil combativo se forjó desde los años 60, cuando fue delegado en frigoríficos y luego en el gremio cervecero. Tras el golpe de 1976, con la CGT intervenida, Ubaldini se sumó a la "Comisión de los 25". Este grupo endureció su postura frente a las políticas laborales de la dictadura, organizando la primera huelga contra el régimen el 27 de abril de 1979. Aquella jornada de protesta nacional, que paralizó fábricas y trenes, lo encontró detenido, pero marcó un antes y un después en la resistencia sindical.Ya como secretario general de la CGT Brasil, lideró marchas históricas como la de "Pan, paz y trabajo" en 1981 y la movilización del 30 de marzo de 1982, que terminó con represión y su arresto. Con la vuelta de la democracia, Ubaldini se convirtió en el principal opositor al gobierno de Alfonsín, encabezando 13 paros generales. Luego, aunque fue clave para el regreso del peronismo al poder con Menem, también se opuso a sus políticas económicas. En sus últimos años, fue diputado nacional y crítico de la "Ley Banelco".Su visión quedó plasmada en uno de sus últimos discursos: "El movimiento obrero, como el ave Fénix, resurgirá de las cenizas, de las cenizas de la mano de quienes seamos perseverantes con nuestras luchas, o si no, de los cuadros que no estén dispuestos a ser pisoteados". Una frase que sigue resonando fuerte en los pasillos de la política y el sindicalismo.