Kicillof se la juega: "Milei no puede dar vuelta la elección" y arma estrategia para octubre
El gobernador bonaerense, fortalecido tras su victoria, mantiene su plan de campaña y asegura que la ventaja es irremontable para el Gobierno nacional.
Después del golazo en la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof se afianzó como figura clave del peronismo. Le sacó 13 puntos a La Libertad Avanza, lo que lo dejó muy bien parado, tanto para los de adentro como para los de afuera del partido.El gobernador no le ve la vuelta al resultado de hace dos semanas. Cree que es casi imposible que el gobierno de Milei revierta esa diferencia de 1.096.000 votos. La ventaja es manso, el descontento está a la vista y el Gobierno, hasta ahora, no dio señales claras de cómo reaccionar a semejante revés."No hay que hacer demasiado. Seguir con las recorridas, mostrar la gestión, evitar la interna y mantener la crítica hacia Milei y lo que él representa", reflexionó Kicillof con intendentes del Conurbano. Ni quedarse quieto del todo ni hacer una de más, el equilibrio es la clave.Su plan incluye coordinar actividades con los candidatos a diputados nacionales por la provincia. Es una forma de estar presente en la campaña y, al mismo tiempo, de unir su imagen con la de los postulantes, aprovechando que la gente lo votó como ganador.Desde La Plata, analizan que, si bien es probable que haya más votantes en octubre, no creen que ese crecimiento beneficie a los libertarios. Al contrario, no ven motivos para que los votos peronistas bajen. "Es muy difícil dar vuelta el resultado electoral", insisten cerca del Gobernador, minimizando el impacto del aparato territorial de los intendentes.Para el peronismo, el Gobierno nacional está tardando en reaccionar a la derrota. Las primeras medidas, como vetar leyes clave (Hospital Garrahan, ATN para gobernadores, presupuesto universitario), no parecen la mejor respuesta. Un funcionario provincial explicó que "a ese sector lo espantás con los vetos o la desfinanciación a las pensiones de discapacitados", refiriéndose al "voto blando" que antes acompañaba a Juntos por el Cambio.Kicillof cree que, lo lógico, es que el cristinismo tome la iniciativa de la campaña, ya que Cristina y Máximo Kirchner fueron quienes armaron gran parte de la lista nacional. En confianza, el gobernador se quejó: "A mí me pasaron la lista armada y me preguntaron si quería poner dos, cuando me correspondían cuatro". Máximo Kirchner, por su parte, ya salió a bajarle el precio a su victoria: "Los que crean que el triunfo fue de Axel, está muy bien, que festejen. A mí eso no me desvela. Nuestra interpretación es que ganó la gente".Las posturas son bien distintas dentro del peronismo bonaerense, pero la idea es que cada uno siga cumpliendo su rol, con algún acto conjunto y buena voluntad, sin más. El resultado en la provincia cambió el ánimo en el PJ, que ahora busca consolidar su renacimiento, aunque todavía con fisuras. Tienen poco más de un mes para afianzar lo que se logró.