Aleister Crowley: El "hombre más malvado del mundo" y su conexión secreta con Buenos Aires
Una nueva edición de la novela del polémico ocultista reaviva el misterio de su legado, que echó raíces profundas en Argentina de la mano de figuras clave.
Para muchos, Crowley no era solo un excéntrico o un "yonqui", sino el profeta de la Ley de Thelema, con su famosa frase "haz tu voluntad". Fundó órdenes iniciáticas que hoy siguen activas, ¡y hasta tienen presencia en Argentina hace más de veinte años! Entenderlo implica aceptarlo en sus propios términos, con sus demonios, sus ritos y su magia sexual, que para él eran tan reales como el mate de cada mañana.
"Hija de la Luna", escrita en 1917, es un libro donde Crowley volcó todo su veneno y su humor seco. Es una novela "en clave", donde se divirtió caricaturizando a famosos y amigos, metiéndolos en un mundo turbio y mágico. Por ejemplo, su viejo amigo Samuel MacGregor Mathers terminó siendo el mago negro Douglas, ¡un palo para el que lo inició en el ocultismo! No se guardó nada, como era su estilo.
En el centro de esta novela hay dos ideas fuertes: la "Mujer Escarlata" y la figura del "Niño", que no son literales, sino símbolos de la unión de opuestos y la magia sexual que definen a Thelema. Y aunque su "Libro de la Ley" es un quilombo para algunos, con divinidades y revelaciones, para sus seguidores es palabra sagrada que marcó el inicio de una nueva era de libertad.
Pero lo más zarpado es la historia de Crowley y Thelema en Argentina. Acá, figuras como Xul Solar (que lo conoció en París en 1924), Finita Ayerza (que tradujo "El Libro de la Ley" en plena dictadura militar, ¡un golazo de audacia!) y Susana Lippschitz fueron clave. Ellas, junto a otros como Frater Olam y Frater Brennius, armaron la movida thelémica en Buenos Aires, atrayendo a una nueva generación de la contracultura, desde brujas en motoqueras hasta fans de Lovecraft.
Ellos fueron los que mantuvieron viva la llama, los que expandieron el campo de lo posible, como diría Mariana Enriquez. Esta nueva traducción de "Hija de la Luna" no es solo un libro más; es parte de esa historia, de casi cincuenta años de gente que, desde el barrio y con su mística, buscó cambiar el mundo con palabras y ritos. Un legado que sigue más vivo que nunca en nuestras calles.