Ex-Jefa del INAME Complicada: Declaró que el Laboratorio del Fentanilo Mortal no Podía Producir
Una ex-funcionaria clave en el control de medicamentos afirmó que el laboratorio del fentanilo contaminado no estaba habilitado para producir. Sus dichos chocan con la realidad y la complican judicialmente.
Ante el juez federal Ernesto Kreplak, Mantecón Fumadó, encargada de fiscalizar los medicamentos, afirmó que desde fines de noviembre de 2024, el Laboratorio Ramallo SA, que elaboraba el fentanilo para HLB Pharma, ya sabía que no cumplía con las Buenas Prácticas de Fabricación (BPF) y, por ende, no podía seguir produciendo.
Sin embargo, lo que la ex-funcionaria "olvidó" mencionar es que, a pesar de esa prohibición, el laboratorio fabricó el lote 31202 de fentanilo contaminado el 18 de diciembre de 2024. Este potente anestésico, que se usa en terapias intensivas, salió a la venta sin chistar por parte de los organismos de control.
Las fallas eran graves: controles de esterilidad deficientes, documentación incompleta y problemas de trazabilidad, incluyendo ampollas de fentanilo cuyo destino no se pudo acreditar. Estas "no conformidades" obligaban a suspender la producción hasta que el laboratorio corrigiera todo.
La semana pasada, el juez Kreplak ordenó una serie de allanamientos simultáneos en domicilios de Mantecón Fumadó y otros ex y actuales funcionarios de ANMAT e INAME, buscando pruebas documentales y dispositivos electrónicos. La Justicia investiga la "ineficiente tarea de contralor" del Estado y las "consecuencias aún desconocidas" de esta negligencia.
Las inspecciones a Ramallo se hicieron entre fines de noviembre y principios de diciembre de 2024, y ya el 5 de diciembre se había redactado el acta con las deficiencias. Pero recién el 10 de febrero de 2025, casi dos meses después, se inhibió al laboratorio para seguir produciendo. Un lapso crucial donde se elaboró el fentanilo mortal.
Mantecón Fumadó también reconoció que, aunque el fentanilo debe ser totalmente trazable, se encontraron cuatro ampollas del lote cuestionado que "se habían tomado para hacer unas pruebitas", sin justificación documental clara. El destino final de ese fentanilo contaminado sigue siendo un misterio.
La Justicia ahora perita los teléfonos y documentos secuestrados para desenredar esta trama de omisiones y posibles complicidades. Las fechas y las declaraciones de los implicados serán claves para determinar las responsabilidades en esta tragedia que afectó la salud pública y la confianza en los controles estatales.