Derrota en Buenos Aires agudiza la interna del PRO: bronca, "estafa" y dudas sobre el vínculo con Milei para octubre
Tras el mal resultado en la Provincia, la interna del PRO se recalienta. Dirigentes denuncian una "estafa" y cuestionan la alianza con La Libertad Avanza, mientras se define el camino para octubre.
Tal como pasó antes del cierre de listas, volvió a discutirse si le conviene al PRO seguir asociado con LLA. Esta postura ya la habían planteado en mayo varios dirigentes como María Eugenia Vidal, Jorge Macri, Ignacio "Nacho" Torres y la propia Scaglia, durante una asamblea convocada por el expresidente.
Hay dos formas de ver el resultado en Buenos Aires. Por un lado, la visión pesimista: se perdió identidad (nombre y color en la boleta) y se obtuvieron malos resultados en distritos que antes acompañaban, logrando solo siete de las doce bancas en juego. Por otro, la optimista: "No es que de 12 sacamos 7, sino de uno probable, porque esa era lo que decían las encuestas... Metimos siete", explicó un referente macrista.
Un armador del PRO en la provincia, que participó en la estrategia electoral del interior bonaerense, hizo un balance muy crudo de la derrota. "A todos nos cuesta entender qué hicieron los intendentes del no peronismo. Montenegro, Soledad Martínez, Ramón Lanús y Passaglia hicieron una mega elección. El resto no. Las elecciones locales del no peronismo fueron todas malas", afirmó.
También se señalaron fallas operativas y de fiscalización: "Hubo fallas en el armado, en la construcción, en la campaña. Hubo fallas estructurales, fallas económicas de la macro que no baja. Hubo problemas con la fiscalización, sí. Esos problemas existieron. Pero no es lo único, no es que resolviendo eso resolvés octubre".
Frente a estas críticas y los pedidos de empezar a construir una alternativa a Milei para 2027, los defensores del acuerdo PRO-LLA insisten en que "no es momento". Argumentan que eso sería "entregarle la llave del auto al kirchnerismo" y que ahora hay que corregir errores y seguir adelante.
Mauricio Macri, por su parte, mira todo con cautela. No se pronunció ni antes ni después de las elecciones, tampoco hizo campaña ni apoyó públicamente a los candidatos amarillos que fueron en las listas violetas. Desde su entorno, dejaron trascender que está molesto con Milei. Tampoco intervino en la convocatoria de Casa Rosada a los armadores bonaerenses Cristian Ritondo, Diego Santilli y Guillermo Montenegro para una mesa de conducción liderada por Karina Milei, que arrancó esta semana tras la derrota.
"Hace falta menos rock and roll y más política. Más dirigentes de verdad y menos punteros. En La Matanza liberaron escuelas enteras porque se quedaron con la plata de la fiscalización. Eso no puede volver a pasar", indicó un armador provincial del PRO. Otro dirigente que visitó Balcarce 50 esta semana planteó: "El PRO tiene un rol importante para adelante, y ojalá el Gobierno, cuando sienta el frío en la espalda de todo este quilombo, entienda que no puede pelearse con todo el mundo y que el monocolor no es bueno para ellos tampoco". Patricia Bullrich pidió hablar con Macri, pero cerca del expresidente son escépticos: "No va a pasar, el Presidente va a hacer todo lo que le diga la hermana; no va a haber apertura". Mientras tanto, Macri y Rodríguez Larreta se cruzaron "de casualidad" en un café de Avenida Del Libertador, aunque "no se sentaron juntos". Todo tiene que ver con todo.