Con cautela, los gobernadores analizan la convocatoria al diálogo lanzada por Milei
Los mandatarios provinciales están pidiendo cambios urgentes a Nación. El vínculo con Milei se rompió hace tiempo, y las acusaciones por falta de fondos no cesan.
La política es un juego de ajedrez, y Javier Milei parece haber perdido varias partidas. Después de una derrota que le dejó la cara hecha pelota, el Presidente se dio cuenta de que el diálogo con los gobernadores es más que necesario. Por eso, le tiró la pelota a Guillermo Francos para que convoque a una reunión con los mandatarios provinciales, pero la cosa no pinta nada fácil.
El Gobierno está en un aprieto: necesita recuperar el hilo con el Congreso, que le ha dado más de un sopapo en los últimos meses. Las derrotas en temas como el Presupuesto Universitario y la Ley de Discapacidad han dejado al oficialismo tambaleando. ¿Y qué hace Milei? Se da cuenta de que no puede ni sostener sus propios vetos, ¡una flor de truchada!
Antes de que el pueblo le diera un cachetazo en las urnas, el Presidente se quejaba de que el Congreso estaba "secuestrado por el kirchnerismo". Mientras él se creía el rey de la selva, el kirchnerismo estaba haciendo su juego y ahora, ¡sorpresa!, se llevó los votos populares. La situación se ha vuelto más complicada y Milei sabe que las nuevas derrotas están a la vuelta de la esquina.
Los gobernadores, por su parte, están con la mosca detrás de la oreja. Hace tiempo que vienen pidiendo una relación más fluida con el Ejecutivo, donde ellos apoyen en el Congreso a cambio de recibir los fondos que les corresponden. Pero Milei, con su actitud despreciativa, les dio la espalda y eso no se olvida fácilmente.
La ruptura fue tal que los mandatarios que antes lo respaldaban, como Osvaldo Jaldo y Gustavo Valdés, ahora se mantienen al margen. Promesas incumplidas y acusaciones de ser parte de la casta han dejado a todos con un mal sabor de boca. Ahora, los 23 gobernadores y el jefe de gobierno porteño, Jorge Macri, están impulsando proyectos para recuperar esos fondos que les deben.
No buscan hundir al Gobierno, incluso los más cercanos al peronismo quieren que Milei termine su mandato sin más sobresaltos. Pero la desconfianza reina en el aire y eso no se soluciona de un día para otro. Ayer, tras la paliza electoral, algunos gobernadores como Maximiliano Pullaro y Llaryora se mostraron dispuestos a retomar el diálogo, pero con una condición: que Milei se ponga las pilas y empiece a incentivar la producción y el empleo. Provincias Unidas se perfila como una alternativa de poder para el 2027, y el precio del diálogo no será nada barato.