Tras la dura derrota, Milei armó una mesa política a las apuradas, ¿pero alcanza para calmar la interna?
El Presidente, golpeado por los resultados electorales que no esperaba, busca mostrar una reacción con una nueva mesa de diálogo. Pero las dudas y las peleas internas en el Gobierno persisten, sin cambios de fondo.
El Gobierno negó cambios de Gabinete importantes, pero sí lanzó esta "mesa política nacional" con el Presidente, su hermana Karina, Guillermo Francos, Patricia Bullrich, Santiago Caputo, Martín Menem y Manuel Adorni. Sin embargo, la convocatoria a los gobernadores para una "mesa de diálogo federal" parece haber quedado en la nada; hasta anoche, ninguno recibió un llamado y algunos ya la rechazaron. La sensación es que es más una señal para afuera que una solución real para adentro.
Puertas adentro de La Libertad Avanza, la sorpresa por el resultado del domingo, donde el peronismo les metió una goleada que nadie preveía, dejó a varios con la guardia baja. El sistema de toma de decisiones, con Karina Milei como figura central, se vio cuestionado. Hay quienes comparan esta situación con el "golpe" que se comió Macri en 2019, dejando al Gobierno con un camino muy cuesta arriba para lo que queda de gestión.
La interna es feroz. El grupo de Santiago Caputo, que tuvo poca participación en la campaña, ya empezó a pedir una reorganización urgente y critica a los colaboradores de Karina, especialmente a Sebastián Pareja y a los Menem. Francos y hasta Sandra Pettovello también estarían fastidiados con algunos manejos. Esta desconfianza profunda entre los actores de la nueva mesa política genera un "quilombo" que el Presidente, poco amigo de estos ámbitos, deberá enfrentar.
Además de las internas, la derrota también prendió luces de alerta sobre el plan económico de Luis Caputo, que empieza a generar rechazos en la sociedad, sobre todo por la falta de un programa para reactivar la microeconomía. Los resultados en el Gran Buenos Aires, donde el peronismo ganó por amplio margen, lo demuestran. Con más interrogantes que certezas, el Gobierno se encamina a las elecciones de octubre con un escenario complicado y sin cambios de fondo a la vista.